Diría que te extraño,
pero lo encuentro un tanto predecible,
sería como si te escribiera la canción
que siempre te canté,
o si te enviara aquel poema
que alguna vez te leí.
Diría que te extraño,
pero las cursilerías
nunca me han sentado bien
y sé que además,
a vos tampoco te han hecho gracia.
Yo diría que te extraño,
pero sé que estaría
malgastando mi tiempo,
que sería mejor,
de repente,
hallarte en una excusa.
Tal vez, diría que te extraño,
que aunque ya podría haberte olvidado,
en las esquinas de mi alma
aún se percibe tu olor.
Sí, ¿sabés?
yo debería decirte que te extraño,
enumerarte todas tus cualidades
y explicarte por qué combinan
tan bien con mis defectos.
Debería también,
construirte una casa,
la que como una epifanía
apareció en un sueño,
e invitarte a vivir allí,
sólo conmigo
y mis perros
y mi carácter
y mi risa
y mis bromas y cuentos
y con películas hasta tarde
y desayunos en la cama
y sin gatos,
sabés bien que no me gustan los gatos.
¿Te digo algo?
Yo debería decirte que te extraño,
pero probablemente no querás escucharlo,
y mi casa se pueble de gatos callejeros,
y a mis perros les toque servirles el desayuno,
y tu olor desaparezca,
y mis defectos no combinen con nada,
y la casa se venda sola,
y entonces yo,
yo deje de esperarte.
Pero,
y si te dijera que te extraño
y de pronto,
vos me extrañás también,
y coincidan tus defectos con mis virtudes,
y ya hayás pintado las paredes de la casa
y sembrado flores en el jardín,
y el perro tenga su cama,
y en el videoclub nos hagan descuento,
y sigamos sin gatos,
porque bien sabrás que no me gustan los gatos.
Pues sí,
te diría que te extraño,
y que, de una vez por todas,
ocurra todo esto,
o mejor que no.
Supongo, entonces,
que es mejor no decirte nunca que te extraño,
pero, en su lugar,
podría comenzar por contarte
que me hacés falta,
a mí,
a mis perros,
a mi carácter,
y a mi risa,
a mis bromas y mis cuentos
a las películas que ya no veo
y a los desayunos que no he querido comer,
es más,
hasta a los gatos,
los que no tengo y nunca tendré,
por suerte, ahora no necesito explicarlo.
Ya sé,
debería,
aunque sea,
susurrarte que me hacés falta,
pero para ser honesta,
yo....
yo solamente te extraño.
23 de julio de 2014
15 de julio de 2014
Despedida
Qué amarga se vuelve la noche
queriendo deslizarse por mi garganta,
tanto que ni el vino la consigue endulzar.
Ha llegado la hora de nuestra despedida,
mi paso por tu casa al fin acabó...
Sé bien que ya no caés en mi sonrisa,
y que la estela de aquel cometa
ya no te trae más a mí.
Sé, además, que las canciones,
esas que solían arrullarnos,
parecen ahora sirenas de emergencia,
necias, molestas,
martillando incansablemente nuestra sien.
¿Será que las calles que solíamos carretear,
no son más que viejos escondites,
en donde el destino nos invitó a jugar?
¿Será que hasta la nostalgia,
lugar en el que siempre te solía encontrar,
rechaza ahora mi visita, será que no me quiere ver más?
No me quedan, entonces,
palabras por decir,
los verbos, al fin,
escasean en mi voz,
ya no logro encontrar poemas para darte,
en mí, sólo sobrevive este desnudo adiós.
Adiós mi amor,
adiós,
que el silencio que acompañe estas letras
sea el que te abrace y te bese
y que distinto a mí,
lo haga sin flaquear.
Adiós mi amor,
adiós.
Ha llegado la hora de nuestra despedida...
queriendo deslizarse por mi garganta,
tanto que ni el vino la consigue endulzar.
Ha llegado la hora de nuestra despedida,
mi paso por tu casa al fin acabó...
Sé bien que ya no caés en mi sonrisa,
y que la estela de aquel cometa
ya no te trae más a mí.
Sé, además, que las canciones,
esas que solían arrullarnos,
parecen ahora sirenas de emergencia,
necias, molestas,
martillando incansablemente nuestra sien.
¿Será que las calles que solíamos carretear,
no son más que viejos escondites,
en donde el destino nos invitó a jugar?
¿Será que hasta la nostalgia,
lugar en el que siempre te solía encontrar,
rechaza ahora mi visita, será que no me quiere ver más?
No me quedan, entonces,
palabras por decir,
los verbos, al fin,
escasean en mi voz,
ya no logro encontrar poemas para darte,
en mí, sólo sobrevive este desnudo adiós.
Adiós mi amor,
adiós,
que el silencio que acompañe estas letras
sea el que te abrace y te bese
y que distinto a mí,
lo haga sin flaquear.
Adiós mi amor,
adiós.
Ha llegado la hora de nuestra despedida...
13 de noviembre de 2013
¿Volamos?
Aunque el miedo carcoma y algún día se deba aterrizar…
Le extiendo una invitación a su inconsciente,
Para que se pasee en los senderos,
Éstos, que el mío ha preparado para su placer.
A las palabras que sus labios no han resuelto pronunciar,
Les ofrezco mi piel,
Para que la usen cual lienzo libre,
Y así puedan plasmar
Todo aquello que aún no logran decir.
He guardado, recelosa,
Compartimentos secretos,
Para que sus desvelos encuentren descanso.
Y una nube de caricias,
Tengo dispuesta,
Para cuando sus pies dejen de regalarle besos al suelo.
He ahorrado sonrisas,
Para los chistes que hemos olvidado contar,
Y elaboradas cenas,
Para saciar el hambre de nuestros huesos.
Las preguntas que sus ojos no dejan de formular,
Encontrarán respuestas
Al posar su cabeza sobre mi pecho.
Y entre arpegios,
El aire encontrará sus colores.
Tengo al corazón listo,
Para sincronizarse al ritmo de sus pestañas,
Y un libro en blanco,
Para mejorar la historia.
He aprendido el arte de esperar,
Para cuando sus sueños se pierdan en el camino.
Y he apostado contra las aves,
Mis raíces por sus plumas,
Permitiéndome perder el abismo.
Y he decidido volar,
Sólo si usted vuela conmigo.
4 de noviembre de 2013
El Almanaque
El almanaque,
Pálido y
cada vez más delgado,
Fallece lentamente
ante el deseo de una sorpresa,
Esperando,
Pacientemente,
Toparse con algún
desborde de pasión,
De amor,
De complicidad.
Con alguna
melodía acompañándolo,
Va marcando
cada día,
Sumando ganas,
Esas que le
ha visto guardarse,
Buscando la
fórmula exacta
Para
transformarlas,
Para convertirlas
en lujuria con forma de besos,
Cuando al
fin,
Su presencia
deje de ser ilusión.
Cada vez más
pálido,
La observa a
ella,
Imprimiendo letras
que nadie leerá,
Rescatando algunas
Que hará
públicas.
La contempla
soñando,
Cuando aún
no se ha logrado dormir,
Cantándole al
papel,
Hablándole sobre
una historia,
Dándole detalles
que él aún desconoce.
Celoso, entonces,
Hace que los
días corran maratones,
Queriendo
robarle la historia,
Pero el papel es sabio
Y ha sabido
guardarla con cautela.
Los días
corren cada vez más rápido,
¡Astuto almanaque,
Que les ha
enseñado bien!
Ella los
busca,
Recorre las calles ansiosa,
Añorando tropezar
con aquella voz,
Buscando el
camino
En el que quedaron sus uñas,
Las que le
arrancaban la tristeza,
Extrañando desmesuradamente
Esas risas
que lavaban cada lágrima,
Esa presencia,
Su presencia,
Que le
completaba el alma.
Así la
observa el almanaque,
Así ríe
perversamente,
Así la odia
amorosamente.
Ella escribe,
Y en un
descuido
El almanaque
lo logra ver:
¿Podrías
venir?
¿Podríamos
aniquilar toda intención de este malvado almanaque?
Así el
tiempo sería nuestro,
El pasado y
el destino,
Igual,
Así
podríamos encerrar en cuartos de olvido a quién ha querido robarse nuestra
historia,
Y dejar
junto al almanaque
Toda deshonra
de este amor,
Tan nuestro,
Como mi
deseo de estar junto a vos.
Así la
observa el almanaque,
Así ríe
perversamente,
Incluso más
fuerte aún,
Así la odia
amorosamente,
Así se da cuenta,
Que no hay batalla que le pueda ganar.
Que no hay batalla que le pueda ganar.
28 de octubre de 2013
He resuelto soñarle
He resuelto
soñarle,
En los
rostros perdidos de la calle,
Me percato
imprimiendo sonrisas,
Queriendo reproducir
la que alguna vez le pillé en un descuido.
Sonrisa
cálida y sincera,
Sedienta,
Sonrisa
rebelde,
Sonrisa impertinente.
He resuelto
soñarle,
Complacer las
esquinas de mi cama,
Con el
recuerdo de su cuerpo,
Tan suyo
como mío,
Tan mío como
la memoria en la que permanece intacto;
Sus manos
jugueteando,
Dibujando
hábilmente litorales en mi espalda,
Donde
la carretera por la que su lengua transita
Se rinde ante el consumador deseo.
He resuelto
soñarle,
Cuando el
aroma de su alma
Merodea mis
desvelos,
Cuando desde
el universo oculto de sus miedos,
Se disfraza de
excusa cualquier motivo,
Cuando ha
intentado olvidarme,
Y cuando,
derrotado por sí mismo,
Encuentra la forma de volver.
He resuelto
soñarle,
Pasear a su
lado,
Besar sus
manos,
Acariciar su
cabello,
Soñarle
feliz,
Despierto,
Soñarle a mi
lado,
Soñarle
riendo,
Soñarle llorando,
Cuando la
luz se apaga,
Y en cada
amanecer,
He resuelto
soñarle en noches frías,
Cuando el
calor me desnuda,
Soñarle cuando
viene,
Soñarle al
partir.
He resuelto
soñarle,
Porque así
me lo invento,
Así lo
dibujo y desdibujo
Y más aún,
Porque así,
Lo puedo
sentir.
1 de agosto de 2013
Mil veces vos
Lo conocí
una vez,
En la
oportuna luz que se desvanecía,
Entre
cervezas y vinos
Lo descubrí.
Recuerdo
verlo,
Atento a su
dama,
Sonriente,
Recuerdo
verlo
Y no pensar
nada.
Lo conocí
una vez,
Y no me hizo
sonreír.
Lo encontré
después,
Entre
mensajes perdidos
En un viejo
computador,
En esta
ocasión sin su dama,
Sonriente
igual.
Recuerdo
leerlo
Y pensar
“que ironía!”
Lo encontré
después,
Y reímos
juntos.
Hablamos,
Sonreímos,
Lloramos
penas,
Nos perdimos
para volvernos a encontrar.
Lo esperé
una vez,
Le tendí mi
cama,
Y le
obsequié a mi familia,
Y esta vez,
Su sonrisa
era mía.
Recuerdo
escucharlo
Y vernos
desaparecer.
Lo esperé
una vez,
Y algo
cambió.
Lo busqué
mil veces,
Y dos mil
veces lo encontré,
Lo sentí
Y quisiera
creer él me sintió igual.
Mil veces lo
busqué,
Apostándole
a su sonrisa,
Ganándole
caricias
Robándole
sueños.
Dos mil
veces lo encontré,
Aprisionado
en mis párpados
Liberando a
mi sombra,
Huyendo de
sí mismo
O quizá de
mí.
Lo conocí
una vez,
Atento a su
dama,
Y luego su
dama fui yo,
Lo besé en
la frente
Y lo vi
marcharse,
Lo conocí
una vez
Y ahora
quisiera no reconocerlo
En las
esquinas de mi cielo,
Quedándose,
O
seguramente intentando desaparecer.
29 de julio de 2013
Sin miedo
Si se atreviera,
Si de una
vez por todas,
Decidiera rasgar
la veta que le baila en los ojos,
Y con los
recuerdos buscara ensordecer las voces,
Esas necias intenciones
que sólo tratan de librarnos batalla.
Si tan sólo
quisiera entender,
Que lo
espero quietamente
En los
sueños que antes nos agasajaban,
Que lo busco
en los recovecos de mi mente,
En donde su
sonrisa me abriga las mañanas frías,
Si tan sólo
me escuchara nombrarlo en plegarias nocturnas.
Si no dejara
entrar al miedo,
Al desconcierto
de esta lejanía,
Si le permitiera
al sol derretir
La llagas
que el pasado dejó.
Si tan sólo
me creyera,
Y confiara
en su cuerpo cuando le dice que me necesita,
Si no
callara al tambor que le habita en el pecho,
Cada vez que
siente que me acerco.
Si la obstinación
le permitiera ver,
Que también
es válido equivocarse,
Y que lo
quiero así,
Imperfecto,
Tosco en los
bordes y afable desde adentro.
Si tan sólo dejara
de musitar
Cuánto disfruta
que lo quiera,
Y pudiera
gritarlo al aire,
Para armonizar junto al alba,
Estos suspiros con los que le recuerdo.
14 de julio de 2013
¿Pensás?
Se me disipa
la fragancia,
Esa que cargabas
aquella vez,
Cuando me
observabas dormida,
Acariciándome
el rostro,
Y súbitamente
me besaste
Convencido, quizá,
De mi ausencia.
De mi ausencia.
Trato de
imaginar
El litoral
de tu cuerpo,
Pero mis
manos ya extrañan esas comisuras,
Y a mi boca
se le ha prohibido invocarte.
Libero
inconscientemente palabras al vacío,
Simulando
que lográs oírlas,
Ansiando que
este pensamiento carcoma los muros
Para que
cada vocablo llegue hasta vos.
Ahí,
Comienza la manía,
Ahí,
Comienza la manía,
La implacable
necedad de saber,
De resguardar
al alma en preguntas.
Pensás en
mí?
En aquel
encuentro,
En la
necesidad de tocarnos,
De abrazarnos,
De dibujarnos
palabras en esta realidad.
Pensás en aquellos
días?
En las
risas,
Las discusiones,
Los arrebatos
de pasión,
Los desbordes
de cariño.
En tus manos
en mi espalda.
Y mi corazón
en tu pecho.
Pensás?
1 de julio de 2013
Con el mundo aparte
Sentada a lo
lejos,
Empuñando
sentimientos,
Intentando solapar
ausencias,
Y camuflando
huidas en el desespero de la luz,
Se ve ella.
Repasando
con el alma,
Las líneas
de aquella sonrisa;
Se le observa
suspirando,
Embebida en
el aroma que tiene ahora su memoria,
Dejándose
sentir poro a poro,
Admirando como,
Con la
brevedad que se disipan los atardeceres,
Se le van eclipsando
cada uno de los vellos.
Se le advierte
titubeando entre juicio y anhelo,
Descolgando abrumada,
Cada imposible
que lleva prendido del pecho.
Ella siente,
Seguro que
siente.
Así se ve
ella,
Reescribiendo
historias,
Con la
mirada vidriosa,
Y la
necesidad de una sonrisa
Queriendo colársele
entre los dientes.
Se le
reconoce,
Intentando,
Con los
hilos de su lápiz
Y la astucia
de sus manos,
Enramar el
camino que se perdió en la neblina,
El que creyó
no llevar a ningún lado.
Dibujándole
pasadizos y atajos,
Para que al
acabar su paso
Logre reposar
siempre
En la calma
de sus fuentes.
Muchos la
ven,
Sentada,
Sonriendo disimuladamente,
Aferrándose al
aroma de aquel encuentro,
Esperando que,
Con el mundo
aparte,
Él se siente también.
25 de junio de 2013
Canciones diferentes
Se me
escurren las horas,
Perdiéndose en
la trémula luz que se disipa entre la neblina,
Quedan aún
algunas palabras del crucigrama por llenar,
Sin embargo
me distraigo,
Me inquieto
esperando encontrar su nombre amalgamándose entre mis dedos.
De repente,
El teléfono
comienza a cantarme desde la otra habitación,
Aúlla sobre
mi cama,
Temeroso,
solitario, escondido entre la oscuridad de mis almohadas.
Llego hasta
él,
Incierta,
temerosa y solitaria también,
Ha dejado de
cantar, no era la canción que esperaba.
Quisiera
hacer cantar a su teléfono,
Pero aún no
sé la canción,
Todavía no
tengo esas palabras que lo hagan bailar con mi voz.
Se aleja,
Cada día un
poco más,
Mis dedos ya
no se cruzan con su nombre,
Mis brazos
ya no abrazan su recuerdo,
Y mi boca ya
no besa su suerte.
Se aleja y
me alejo yo también,
Esperando
que al escurrirse las horas,
Volvamos a
encontrarnos otra vez,
Y quizá ahí,
Tararear la
misma canción.
Concierto poco usual
La oscuridad de la noche me acompaña,
mientras la tristeza comienza a dar su concierto habitual.
Recuerdo haberle preguntado varias veces,
si por fin ahora, encontraría su camino al umbral,
ese que buscó desaforadamente en callejones
que parecían cerrarse con la luz de la luna.
Ahora comprendo el silencio que embriagaba el lugar..
Comencé un nuevo camino,
varias horas atrás,
ansiando que la luz decidiera extinguirse entre mis labios
y que cual cigarrillo se esfumara con el viento.
Mas hoy advierto,
no es la luz quien aniquila la entrada a un nuevo sendero,
es el brillo de tantas horas de ausencia el que ciega
y no permite observar hacia donde se va.
Me disculpo por mis palabras,
si es que ahora como en un principio decidieron flotar.
Me disculpo si se derriten en tu espalda
provocando dolores que nunca imaginaste sentir.
Si ahora, moribundo,
has de encontrar puertas que no sabías siquiera que existían en este callejón.
Discúlpame corazón mío,
Por obligarte a latir tan fuerte sin haber encontrado mano que te sintiera.
He encontrado una nueva senda
una que no debería desenmarañar,
Una que desde el principio me decía ser un callejón abismal.
Abstemia de entradas y repleta de salidas,
aunada en resquicios en los cuales colgar,
temores, angustias y uno que otro placer.
Placer con nombre y apellido,
y por qué no,
con código postal.
Placer que se escapa a mi boca
y ahora me es prohibido nombrar.
Placer desmesurado en brillo,
que dejaría a esta historia sin final.
Discúlpame tristeza,
comienza ya tu concierto habitual.
mientras la tristeza comienza a dar su concierto habitual.
Recuerdo haberle preguntado varias veces,
si por fin ahora, encontraría su camino al umbral,
ese que buscó desaforadamente en callejones
que parecían cerrarse con la luz de la luna.
Ahora comprendo el silencio que embriagaba el lugar..
Comencé un nuevo camino,
varias horas atrás,
ansiando que la luz decidiera extinguirse entre mis labios
y que cual cigarrillo se esfumara con el viento.
Mas hoy advierto,
no es la luz quien aniquila la entrada a un nuevo sendero,
es el brillo de tantas horas de ausencia el que ciega
y no permite observar hacia donde se va.
Me disculpo por mis palabras,
si es que ahora como en un principio decidieron flotar.
Me disculpo si se derriten en tu espalda
provocando dolores que nunca imaginaste sentir.
Si ahora, moribundo,
has de encontrar puertas que no sabías siquiera que existían en este callejón.
Discúlpame corazón mío,
Por obligarte a latir tan fuerte sin haber encontrado mano que te sintiera.
He encontrado una nueva senda
una que no debería desenmarañar,
Una que desde el principio me decía ser un callejón abismal.
Abstemia de entradas y repleta de salidas,
aunada en resquicios en los cuales colgar,
temores, angustias y uno que otro placer.
Placer con nombre y apellido,
y por qué no,
con código postal.
Placer que se escapa a mi boca
y ahora me es prohibido nombrar.
Placer desmesurado en brillo,
que dejaría a esta historia sin final.
Discúlpame tristeza,
comienza ya tu concierto habitual.
Cuando la lluvia
Vacilan las letras de mi teclado,
Viendo pasar las horas en las que
las palabras se ausentan,
El aroma de un recuerdo aún pasea
por el salón,
Y la lluvia incesante de imágenes
empapa mi almohada.
Hace frío,
Como no lo hacía desde hace mucho,
Torrentes de agua obstaculizan al
horizonte,
Cegándolo,
Impidiéndole venir.
Quiere venir, yo quiero que venga,
¿Cuándo parará este aguacero?
Justo cuando el aroma intenta
desaparecer,
Alguna melodía en la radio lo trae
de vuelta,
Sigue lloviendo, no quiere
parar,
Y lejos se vislumbra
Al horizonte buscando formas para
distraerse.
Sé que quiere venir,
Quizá él no lo sepa,
Quizá aún no reúne las fuerzas para
hacerlo,
Esta lluvia necia lo detiene,
Lo apresa, lo contamina.
Está cayendo un aguacero en mi
ciudad,
Algún día tendrá que parar,
Mientras tanto,
acá encuentro formas para resguardarte
Ahab
Entraste a mi cuerpo inesperadamente,
Me hiciste sudar y hasta creerme viva,
Cambiaste en mi los hábitos,
Esos que construí en soledad (cuando me creía muerta).
Me levantaste entre versos
Y con las armonías de tu figura
rompiste la sombría marcha de mis palabras.
Un abrazo,
De despedida, de bienvenida,
Un simple abrazo bastó
Para hacerme dormir.
Curaste de mi la plañidez
Con el suave pistilo de tu boca,
Y como en una quimera
me ayudaste a volar
Me ragalaste un puñado de hojas claras
Y con tu mano sobre la mía
Volví a escribir.
Un abrazo,
De despedida, de bienvenida,
Un simple abrazo bastó
Para hacerme vivir.
Inédito
Si tu voz no fuera como miel que endulza
mis noches,
Y tu sonrisa la paz que me embriaga en la
madrugada,
Si tan sólo no deseara tenerte en mis
manos para nunca dejar de verte,
Y así capturar en un envase la melodía
que se escapa de tus labios.
Aunque no deba, mis sentidos no lo
entienden,
Aunque no quiera tengo corazón rebelde,
Aunque mis noches no sean tan oscuras y
mis mañanas tan tempranas,
Aunque nada de eso exista tengo ganas de
tenerte.
Si tu sutil mirada nunca se hubiera
cruzado con la mía,
Y sólo en mis sueños supiera de tu
existencia,
Si el destino no quisiera jugar a ser el
villano,
Y nos dejara escoger nuestro camino
Si la luz de una vela no hubiera
iluminado nuestro encuentro,
Y al terminar la noche hubiéramos continuado nuestro rumbo,
Si no quisiera saltar a un barranco, tu barranco,
Y pasar el resto de mi vida con la piel
erizada, como cuando te siento venir.
Aunque no deba, mis sentidos no lo
entienden,
Aunque no quiera tengo corazón rebelde,
Aunque mis noches no sean tan oscuras y
mis mañanas tan tempranas,
Aunque nada de eso exista tengo ganas de
tenerte.
Lista de Supermercado
Encontré un nuevo capítulo de aquel libro,
ese que
empezó a entretejernos antes de siquiera enterarnos,
la escritura
pareciera alterada y un tanto borrosa,
cual si la
historia terminara ahí:
en un puñado
de letras,
de líneas
sin razón,
en un
bosquejo de lo que podría parecerse a la felicidad.
Como una
lista de supermercado,
repasada mil
veces,
doblada y
desdoblada otras mil más,
me reúso a
resumirnos así,
hay más que
pan y leche acá,
hay deseo,
necesidad
y algo más.
Encontré
además,
una
lista que no podría ignorar,
una serie de
razones para olvidarnos,
para
postergar el placer,
para dejar
los guiños y
alimentarnos
de realidad.
Un conteo doloroso de pros y contras,
una fila
cargada,
otra apenas recordada.
Una hilera entera
de convencimientos,
apilados uno
tras otro,
llamando
retorcida a nuestra historia,
a veces imposible,
inexistente,
e incluso fantasiosa.
En otra
fila,
apuñadas y
completamente solitarias,
dos líneas
minúsculas y temblorosas,
con la sazón
y el poder de lo olvidado
“placer”
“¿por qué no?”
Sonreí,
repasando mentalmente cada capítulo del cuento,
pasé por mi
oficina
y me excité
como el primer día,
mi antiguo
dormitorio,
un balcón
lleno de recuerdos,
y una que
otra fiesta.
Leí y
entendí
cada palabra
que aniquila la historia,
cada punto
final,
cada cierre
mal hecho,
cada temor,
cada
consciencia,
cada razón,
sonreí.
Cada arriba,
tiene su abajo,
Cada bueno,
tiene su malo,
Cada inicio
tiene su final.
18 de junio de 2013
Imaginemos
Y si
indirectamente
Le hago una
solicitud a su sonrisa,
Para que
traiga consigo al verano
Que este
invierno necesita.
Si,
A partir de
hoy,
Dejamos los
resabios para después,
Cuando los
relojes nos sobren
Y se
detengan a nuestro encuentro.
Y qué tal si
no le digo al oído
Que lo
quiero,
Mas usted me
escucha susurrarle,
Desde lejos,
Que aún sonrío
viajando
Por las
calles que caminamos juntos.
Y si de
repente,
Los
fantasmas zarparan,
Dejaríamos
entonces,
De temer antiguas
maldiciones,
Y benditas
serían cada una de las caricias,
Uno a uno
los besos elevarían nuestro cuerpo,
Y cada camino
se abriría a nuestro paso.
Por qué no,
Imaginemos si
el engaño no existiera,
Si nunca
antes hubieran cercenado nuestra alma,
Si no conociéramos
el dolor,
Y la
confianza fuera un bien común,
Tal vez ahí,
Caminar sería
más sencillo,
No nos tomaría
tanto tiempo encontrarnos,
Ni nos
detendríamos antes de recorrer,
Con cautela
y total recelo,
Las
cicatrices de nuestros cuerpos.
13 de junio de 2013
Le propongo
Le propongo,
Que sus
labios nunca dejen de nombrarme en besos,
Que cuando
atardezca el almanaque busque en los rincones de mi luz,
Que seamos
la respuesta al acertijo que aún no hemos planteado,
Y que le desabrochemos
el sostén a la vida.
Le propongo,
Que nos
bañemos en un aguacero de abrazos,
Que empeñemos
las lágrimas para comprar más sonrisas,
Que ahuyentemos
a las sombras de los árboles secos,
Esos que han
muerto en el jardín que divide nuestras almas.
Le propongo,
Que en las
tardes de verano,
Humedezca su cuerpo en mi fuente,
La misma,
Que en
invierno,
Le ofrezco
para resguardarse.
Le propongo
mil cosas,
Besos, Abrazos,
Caricias,
Risas, Carcajadas,
Cine,
comida,
Música,
Diversión,
Placer,
ternura,
Teatro,
Lectura,
Le propongo
mil cosas.
Le propongo,
Locura,
Que podamos
ver árboles de plumas
Y aves de
gotas de rocío,
Para saber
que seguimos soñando,
Que tanta
dicha no puede ser cierta,
Y que una
opción es nunca despertar.
Le propongo,
Que soñemos,
Que alucinemos
con castillos de amplios pasadizos,
En los que fácilmente
nos perderíamos para fusionarnos.
Le propongo,
Que nos
perdamos,
Que olvidemos
el dolor,
Que obviemos
las penas,
Que dejemos
la razón para quienes no sueñan,
Que seamos
nosotros,
Usted los
labios del naufragio
Y yo la Isla
en la que encalla.
10 de junio de 2013
Historia en tres actos
Primer acto,
Ella lo
recuerda
Mientras un
suspiro escurridizo logra escapársele,
No logra
despojarse de ese macabro nudo,
Ese que se
le colgó en medio del pecho,
Impidiéndole,
perversamente,
Ver más allá.
Decide
levantarse e interpretar,
Muchas veces
ya,
En otras
vidas,
En otros
tiempos,
Interpretó
estar viva,
Sabiendo que
su cuerpo yacía en un rincón oscuro de su habitación,
Olvidado
hasta por las ratas,
Que
ocasionalmente la visitaban desde el lote vacío de al lado.
Se tambalea
hasta el baño,
Queriendo
lavarse la angustia,
Abre el
grifo dejando al agua aparecer en explosiones
Hasta
encontrarse estrepitosamente con su cuerpo,
Logrando
después descender hasta el desagüe,
Desapareciendo,
Dejando la
angustia en su lugar.
Sin éxito,
Seca su
cuerpo angustiado,
Toma el
disfraz del día,
El que le
ayudará en su papel en esta ocasión,
Lo usa,
Lo viste,
Queriendo
aparentar que nada ha sucedido,
Nadie se
entera,
Su cuerpo
sigue en el rincón oscuro de aquella habitación.
Sale a la
calle,
Esperando
toparse con algún rostro conocido,
Deseando que
la saquen de ese trance,
Del desdén,
De la
ausencia,
“Al rato
–piensa-
Me sorprendo
olvidando”
No sabe qué
pasó,
No entiende
en qué momento se quebró el cielo,
No conoce
las excusas,
No tiene más
pretextos,
Se dispone a olvidar.
Se dispone a olvidar.
Segundo
acto,
Él,
Escondido en
su universo,
Desdibuja las
sonrisas,
Esas que
ella le guindó como paraguas,
Buscando secarse
de un invierno incierto,
Obligando a
su alma
Despojarse de
cada recuerdo.
Lejos de su
consciencia,
Repasa cada
una de las imágenes
En las que
ella reposa,
La visita en
sueños,
La abraza,
Logra sentirla,
El aroma
dulce su piel
Aún se cuela
en su nostalgia,
La tersura de
cada comisura
Aún es
percibida por su tacto.
Intenta
olvidarla,
Lo va
logrando
A veces más,
Otras no
tanto.
La había
descubierto inocentemente,
Una noche en
que no era su compañía,
La vio
sonriendo,
Desplegándose
en pasión,
La vio con
una copa de vino,
Jugando azares
que nadie sabía eran nuevos para ella.
Su presencia
se fue notando,
Hasta convertirse
en su cómplice,
Buscó alguna
melodía para acompañarla,
Para agasajarla,
Para nombrarla
disimuladamente.
Hoy,
Él,
No sabe qué
pasó,
No entiende
en qué momento se quebró el cielo,
No conoce
las excusas,
No tiene más
pretextos,
Hoy,
Se dispone a
olvidar.
Tercer acto,
Ellos,
Cada uno
respirando,
Viviendo,
Atascados en
su propio barro,
Ya no hay
poemas
Que los
resucite,
Ni serenata
que los embelese.
Ahora,
Cada uno
engulle las palabras que deben callar,
Las lágrimas
las absorbe el orgullo,
Se persuaden,
Tratando de
tener éxito,
Que el miedo
no apostó en esta partida,
Que las
realidades son otras,
Que no se
prenden de ilusiones
Y que el
frío que los embarga
No se debe a
la ausencia.
Ahora él,
Se convence
en su franqueza,
Como si
nunca antes se hubiera mentido,
Ya no
fantasea con aquel cuerpo,
Ni derriba
fronteras,
Ya no nada
mares de ensueño,
Ni busca
pretextos para adorarla,
Ya no la
besa,
Y el verbo
que la acompañaba,
Es ahora utopía
Ahora ella,
Materializa
su quimera,
Conoce cada
paso a seguir,
Conoce de encantos
y hastíos,
Ha caminado ya
estos senderos,
Se ha
perdido en miradas,
Ha ocultado
su sonrisa
Y desviado
su atención.
Y es así,
Como ahora
ellos,
Desteñidos y
deformes,
Se desprenden
de la historia,
Se despiden
del capricho,
Bajan sus
banderas
Y dejan de
soñar.
5 de junio de 2013
Nada es lo que parece
Si alguna vez advierte que le he olvidado,
Sepa que en cada ausencia he plantado una fotografía,
Para que al quererse desdibujar su imagen de mis pupilas
Desde la oscuridad resplandezca una a una,
Como tomas de una película no hace mucho vista por los dos.
Y si alguna vez deja de escuchar mi voz,
No es porque ya no le cante melodías al vacío,
Es porque guardo mis palabras,
Para que puedan acompañar ese amanecer,
Con el que sueño por las tardes,
Cuando desvarío entre cigarros y café.
Si de pronto,
Llegara a notar un desastre en mi mundo,
Entienda que solamente soy yo,
Ordenando,
Limpiando,
Haciéndole acogedora su llegada,
Evitando su partida.
Por eso,
Si alguna vez advierte que lo he olvidado,
Si no logra escuchar mi voz,
Y si de pronto,
Todo parece un desastre,
Comprenda que soy yo,
Preparándome para verle venir.
31 de mayo de 2013
Nada que resumir
Cuando todo
se resume y no quedan más adioses,
Que ese
último respiro
El que esperábamos se alargara hacia la eternidad.
El que esperábamos se alargara hacia la eternidad.
Cuando todo
se resume a un hoyo,
A una
lágrima,
A una caja y
a un perdón.
Perdón que pedimos
por los pecados de otro,
Para nuestra
propia culpa limpiar,
Para
sentirnos parte de algún acto de liberación;
Es ahí cuando inventamos paraísos,
Para reconfortarnos el alma,
Para no sentirnos
traidores al quedarnos,
Al vivir;
Para poder
reír en paz,
Comer con
hambre y dormir con sueño.
Cuando todo
se resume a una fosa,
No importa
quién quiso más,
Quién lloró
menos,
No importa
si fue bueno o malo,
Ya no se
miden sonrisas, ni se pesan lágrimas.
Cuando todo
se resume a ese momento,
A ese
respiro,
A esa última
mirada al ahora,
Cuando nos
resumimos al borde del precipicio,
El que desde
pequeños nos enseñaron a evadir,
Cuando
saltamos,
Y contemplamos
en el vacío,
Cuántas veces
antes decidimos morir,
Cuántas veces
antes vivir fue la única opción,
Cuando todo
se resume a un poco de tierra,
Si caminamos
o dormimos,
Si vivimos o
morimos,
Si respiramos
o matamos,
Deja de existir,
Deja de
importar.
Porque ahora,
Ahora que nos resumimos,
No somos más que un puñado de recuerdos,
Tan volátil
como quién nos conoció,
Tan bondadoso
como la lengua de quien nos mencione,
Tan fuerte
como su memoria,
Tan distante
como nuestra voz.
Cuando todo
se resume,
No queda
nada que resumir…
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