29 de julio de 2013

Sin miedo

Si se atreviera,
Si de una vez por todas,
Decidiera rasgar la veta que le baila en los ojos,
Y con los recuerdos buscara ensordecer las voces,
Esas necias intenciones que sólo tratan de librarnos batalla.
Si tan sólo quisiera entender,
Que lo espero quietamente
En los sueños que antes nos agasajaban,
Que lo busco en los recovecos de mi mente,
En donde su sonrisa me abriga  las mañanas frías,
Si tan sólo me escuchara nombrarlo en plegarias nocturnas.
Si no dejara entrar al miedo,
Al desconcierto de esta lejanía,
Si le permitiera al sol derretir
La llagas que el pasado dejó.
Si tan sólo me creyera,
Y confiara en su cuerpo cuando le dice que me necesita,
Si no callara al tambor que le habita en el pecho,
Cada vez que siente que me acerco.
Si la obstinación le permitiera ver,
Que también es válido equivocarse,
Y que lo quiero así,
Imperfecto,
Tosco en los bordes y afable desde adentro.
Si tan sólo dejara de musitar
Cuánto disfruta que lo quiera,
Y pudiera gritarlo al aire,
Para armonizar junto al alba,
Estos suspiros con los que le recuerdo.

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