25 de junio de 2013

Canciones diferentes

Se me escurren las horas,
Perdiéndose en la trémula luz que se disipa entre la neblina,
Quedan aún algunas palabras del crucigrama por llenar,
Sin embargo me distraigo,
Me inquieto esperando encontrar su nombre amalgamándose entre mis dedos.
De repente,
El teléfono comienza a cantarme desde la otra habitación,
Aúlla sobre mi cama,
Temeroso, solitario, escondido entre la oscuridad de mis almohadas.
Llego hasta él,
Incierta, temerosa y solitaria también,
Ha dejado de cantar, no era la canción que esperaba.
Quisiera hacer cantar a su teléfono,
Pero aún no sé la canción,
Todavía no tengo esas palabras que lo hagan bailar con mi voz.
Se aleja,
Cada día un poco más,
Mis dedos ya no se cruzan con su nombre,
Mis brazos ya no abrazan su recuerdo,
Y mi boca ya no besa su suerte.
Se aleja y me alejo yo también,
Esperando que al escurrirse las horas,
Volvamos a encontrarnos otra vez,
Y quizá ahí,

Tararear la misma canción.

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