31 de mayo de 2013

Nada que resumir

Cuando todo se resume y no quedan más adioses,
Que ese último respiro
El que esperábamos se alargara hacia la eternidad.

Cuando todo se resume a un hoyo,
A una lágrima,
A una caja y a un perdón.

Perdón que pedimos por los pecados de otro,
Para nuestra propia culpa limpiar,
Para sentirnos parte de algún acto de liberación;

Es ahí cuando inventamos paraísos,
Para reconfortarnos el alma,
Para no sentirnos traidores al quedarnos,
Al  vivir;
Para poder reír en paz,
Comer con hambre y dormir con sueño.

Cuando todo se resume a una fosa,
No importa quién quiso más,
Quién lloró menos,
No importa si fue bueno o malo,
Ya no se miden sonrisas, ni se pesan lágrimas.

Cuando todo se resume a ese momento,
A ese respiro,
A esa última mirada al ahora,
Cuando nos resumimos al borde del precipicio,
El que desde pequeños nos enseñaron a evadir,
Cuando saltamos,
Y contemplamos en el vacío,
Cuántas veces antes decidimos morir,
Cuántas veces antes vivir fue la única opción,
Cuando todo se resume a un poco de tierra,
Si caminamos o dormimos,
Si vivimos o morimos,
Si respiramos o matamos,
Deja de existir,
Deja de importar.

Porque ahora,
Ahora que nos resumimos,
No somos más que un puñado de recuerdos,
Tan volátil como quién nos conoció,
Tan bondadoso como la lengua de quien nos mencione,
Tan fuerte como su memoria,
Tan distante como nuestra voz.

Cuando todo se resume,

No queda nada que resumir…

No hay comentarios:

Publicar un comentario