25 de junio de 2013

Lista de Supermercado



Encontré  un nuevo capítulo de aquel libro,
ese que empezó a entretejernos antes de siquiera enterarnos,
la escritura pareciera alterada y un tanto borrosa,
cual si la historia terminara ahí:
en un puñado de letras,
de líneas sin razón,
en un bosquejo de lo que podría parecerse a la felicidad.

Como una lista de supermercado,
repasada mil veces,
doblada y desdoblada otras mil más,
me reúso a resumirnos así,
hay más que pan y leche acá,
hay deseo,
necesidad
y algo más.

Encontré además,
una lista  que no podría ignorar,
una serie de razones para olvidarnos,
para postergar el placer,
para dejar los guiños y
alimentarnos de realidad.

Un conteo  doloroso de pros y contras,
una fila cargada,
otra  apenas recordada.

Una hilera entera de convencimientos,
apilados uno tras otro,
llamando retorcida a nuestra historia,
a veces imposible, inexistente,
e incluso fantasiosa.

En otra fila,
apuñadas y completamente solitarias,
dos líneas minúsculas y temblorosas,
con la sazón y el poder de lo olvidado
“placer” 
 “¿por qué no?”

Sonreí,
repasando  mentalmente cada capítulo del cuento,
pasé por mi oficina
y me excité como el primer día,
mi antiguo dormitorio,
un balcón lleno de recuerdos,
y una que otra fiesta.

Leí y entendí
cada palabra que aniquila la historia,
cada punto final,
cada cierre mal hecho,
cada temor,
cada consciencia,
cada razón,
sonreí.

Cada arriba, tiene su abajo,
Cada bueno, tiene su malo,

Cada inicio tiene su final.

No hay comentarios:

Publicar un comentario