18 de junio de 2013

Imaginemos

Y si indirectamente
Le hago una solicitud a su sonrisa,
Para que traiga consigo al verano
Que este invierno necesita.
Si,
A partir de hoy,
Dejamos los resabios para después,
Cuando los relojes nos sobren
Y se detengan a nuestro encuentro.

Y qué tal si no le digo al oído
Que lo quiero,
Mas usted me escucha susurrarle,
Desde lejos,
Que aún sonrío viajando
Por las calles que caminamos juntos.

Y si de repente,
Los fantasmas zarparan,
Dejaríamos entonces,
De temer antiguas maldiciones,
Y benditas serían cada una de las caricias,
Uno a uno los besos elevarían nuestro cuerpo,
Y cada camino se abriría a nuestro paso.

Por qué no,
Imaginemos si el engaño no existiera,
Si nunca antes hubieran cercenado nuestra alma,
Si no conociéramos el dolor,
Y la confianza fuera un bien común,
Tal vez ahí,
Caminar sería más sencillo,
No nos tomaría tanto tiempo encontrarnos,
Ni nos detendríamos antes de recorrer,
Con cautela y total recelo,

Las cicatrices de nuestros cuerpos.

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