10 de junio de 2013

Historia en tres actos

Primer acto,
Ella lo recuerda
Mientras un suspiro escurridizo logra escapársele,
No logra despojarse de ese macabro nudo,
Ese que se le colgó en medio del pecho,
Impidiéndole, perversamente,
Ver más allá.

Decide levantarse e interpretar,
Muchas veces ya,
En otras vidas,
En otros tiempos,
Interpretó estar viva,
Sabiendo que su cuerpo yacía en un rincón oscuro de su habitación,
Olvidado hasta por las ratas,
Que ocasionalmente la visitaban desde el lote vacío de al lado.

Se tambalea hasta el baño,
Queriendo lavarse la angustia,
Abre el grifo dejando al agua aparecer en explosiones
Hasta encontrarse estrepitosamente con su cuerpo,
Logrando después descender hasta el desagüe,
Desapareciendo,
Dejando la angustia en su lugar.

Sin éxito,
Seca su cuerpo angustiado,
Toma el disfraz del día,
El que le ayudará en su papel en esta ocasión,
Lo usa,
Lo viste,
Queriendo aparentar que nada ha sucedido,
Nadie se entera,
Su cuerpo sigue en el rincón oscuro de aquella habitación.

Sale a la calle,
Esperando toparse con algún rostro conocido,
Deseando que la saquen de ese trance,
Del desdén,
De la ausencia,
“Al rato –piensa-
Me sorprendo olvidando”
No sabe qué pasó,
No entiende en qué momento se quebró el cielo,
No conoce las excusas,
No tiene más pretextos,
Se dispone a olvidar.

Segundo acto,
Él,
Escondido en su universo,
Desdibuja las sonrisas,
Esas que ella le guindó como paraguas,
Buscando secarse de un invierno incierto,
Obligando a su alma
Despojarse de cada recuerdo.

Lejos de su consciencia,
Repasa cada una de las imágenes
En las que ella reposa,
La visita en sueños,
La abraza,
Logra sentirla,
El aroma dulce su piel
Aún se cuela en su nostalgia,
La tersura de cada comisura
Aún es percibida por su tacto.
Intenta olvidarla,
Lo va logrando
A veces más,
Otras no tanto.

La había descubierto inocentemente,
Una noche en que no era su compañía,
La vio sonriendo,
Desplegándose en pasión,
La vio con una copa de vino,
Jugando azares que nadie sabía eran nuevos para ella.
Su presencia se fue notando,
Hasta convertirse en su cómplice,
Buscó alguna melodía para acompañarla,
Para agasajarla,
Para nombrarla disimuladamente.

Hoy,
Él,
No sabe qué pasó,
No entiende en qué momento se quebró el cielo,
No conoce las excusas,
No tiene más pretextos,
Hoy,
Se dispone a olvidar.

Tercer acto,
Ellos,
Cada uno respirando,
Viviendo,
Atascados en su propio barro,
Ya no hay poemas
Que los resucite,
Ni serenata que los embelese.

Ahora,
Cada uno engulle las palabras que deben callar,
Las lágrimas las absorbe el orgullo,
Se persuaden,
Tratando de tener éxito,
Que el miedo no apostó en esta partida,
Que las realidades son otras,
Que no se prenden de ilusiones
Y que el frío que los embarga
No se debe a la ausencia.

Ahora él,
Se convence en  su franqueza,
Como si nunca antes se hubiera mentido,
Ya no fantasea con aquel cuerpo,
Ni derriba fronteras,
Ya no nada mares de ensueño,
Ni busca pretextos para adorarla,
Ya no la besa,
Y el verbo que la acompañaba,
Es ahora utopía

Ahora ella,
Materializa su  quimera,
Conoce cada paso a seguir,
Conoce de encantos y hastíos,
Ha caminado ya estos senderos,
Se ha perdido en miradas,
Ha ocultado su sonrisa
Y desviado su atención.

Y es así,
Como ahora ellos,
Desteñidos y deformes,
Se desprenden de la historia,
Se despiden del capricho,
Bajan sus banderas

Y dejan de soñar.

1 comentario:

  1. Bueno, aquí me tiene una vez más siendo testigo de hermosos vestigios de alguna extraña locura que nos persigue a todos los que escribimos.
    Gracias por dejarme ser parte de este poder de su palabra.
    Y aquí estaré a la espera...

    ResponderEliminar