13 de junio de 2013

Le propongo

Le propongo,
Que sus labios nunca dejen de nombrarme en besos,
Que cuando atardezca el almanaque busque en los rincones de mi luz,
Que seamos la respuesta al acertijo que aún no hemos planteado,
Y que le desabrochemos el sostén a la vida.
Le propongo,
Que nos bañemos en un aguacero de  abrazos,
Que empeñemos las lágrimas para comprar más sonrisas,
Que ahuyentemos a las sombras de los árboles secos,
Esos que han muerto en el jardín que divide nuestras almas.
Le propongo,
Que en las tardes de verano,
Humedezca  su  cuerpo en mi fuente,
La misma,
Que en invierno,
Le ofrezco para resguardarse.
Le propongo mil cosas,
Besos, Abrazos,
Caricias,
Risas, Carcajadas,
Cine, comida,
Música, Diversión,
Placer, ternura,
Teatro, Lectura,
Le propongo mil cosas.
Le propongo,
Locura,
Que podamos ver árboles de plumas
Y aves de gotas de rocío,
Para saber que seguimos soñando,
Que tanta dicha no puede ser cierta,
Y que una opción es nunca despertar.
Le propongo,
Que soñemos,
Que alucinemos con castillos de amplios pasadizos,
En los que fácilmente nos perderíamos para fusionarnos.
Le propongo,
Que nos perdamos,
Que olvidemos el dolor,
Que obviemos las penas,
Que dejemos la razón para quienes no sueñan,
Que seamos nosotros,
Usted los labios del naufragio
Y yo la Isla en la que encalla.

10 de junio de 2013

Historia en tres actos

Primer acto,
Ella lo recuerda
Mientras un suspiro escurridizo logra escapársele,
No logra despojarse de ese macabro nudo,
Ese que se le colgó en medio del pecho,
Impidiéndole, perversamente,
Ver más allá.

Decide levantarse e interpretar,
Muchas veces ya,
En otras vidas,
En otros tiempos,
Interpretó estar viva,
Sabiendo que su cuerpo yacía en un rincón oscuro de su habitación,
Olvidado hasta por las ratas,
Que ocasionalmente la visitaban desde el lote vacío de al lado.

Se tambalea hasta el baño,
Queriendo lavarse la angustia,
Abre el grifo dejando al agua aparecer en explosiones
Hasta encontrarse estrepitosamente con su cuerpo,
Logrando después descender hasta el desagüe,
Desapareciendo,
Dejando la angustia en su lugar.

Sin éxito,
Seca su cuerpo angustiado,
Toma el disfraz del día,
El que le ayudará en su papel en esta ocasión,
Lo usa,
Lo viste,
Queriendo aparentar que nada ha sucedido,
Nadie se entera,
Su cuerpo sigue en el rincón oscuro de aquella habitación.

Sale a la calle,
Esperando toparse con algún rostro conocido,
Deseando que la saquen de ese trance,
Del desdén,
De la ausencia,
“Al rato –piensa-
Me sorprendo olvidando”
No sabe qué pasó,
No entiende en qué momento se quebró el cielo,
No conoce las excusas,
No tiene más pretextos,
Se dispone a olvidar.

Segundo acto,
Él,
Escondido en su universo,
Desdibuja las sonrisas,
Esas que ella le guindó como paraguas,
Buscando secarse de un invierno incierto,
Obligando a su alma
Despojarse de cada recuerdo.

Lejos de su consciencia,
Repasa cada una de las imágenes
En las que ella reposa,
La visita en sueños,
La abraza,
Logra sentirla,
El aroma dulce su piel
Aún se cuela en su nostalgia,
La tersura de cada comisura
Aún es percibida por su tacto.
Intenta olvidarla,
Lo va logrando
A veces más,
Otras no tanto.

La había descubierto inocentemente,
Una noche en que no era su compañía,
La vio sonriendo,
Desplegándose en pasión,
La vio con una copa de vino,
Jugando azares que nadie sabía eran nuevos para ella.
Su presencia se fue notando,
Hasta convertirse en su cómplice,
Buscó alguna melodía para acompañarla,
Para agasajarla,
Para nombrarla disimuladamente.

Hoy,
Él,
No sabe qué pasó,
No entiende en qué momento se quebró el cielo,
No conoce las excusas,
No tiene más pretextos,
Hoy,
Se dispone a olvidar.

Tercer acto,
Ellos,
Cada uno respirando,
Viviendo,
Atascados en su propio barro,
Ya no hay poemas
Que los resucite,
Ni serenata que los embelese.

Ahora,
Cada uno engulle las palabras que deben callar,
Las lágrimas las absorbe el orgullo,
Se persuaden,
Tratando de tener éxito,
Que el miedo no apostó en esta partida,
Que las realidades son otras,
Que no se prenden de ilusiones
Y que el frío que los embarga
No se debe a la ausencia.

Ahora él,
Se convence en  su franqueza,
Como si nunca antes se hubiera mentido,
Ya no fantasea con aquel cuerpo,
Ni derriba fronteras,
Ya no nada mares de ensueño,
Ni busca pretextos para adorarla,
Ya no la besa,
Y el verbo que la acompañaba,
Es ahora utopía

Ahora ella,
Materializa su  quimera,
Conoce cada paso a seguir,
Conoce de encantos y hastíos,
Ha caminado ya estos senderos,
Se ha perdido en miradas,
Ha ocultado su sonrisa
Y desviado su atención.

Y es así,
Como ahora ellos,
Desteñidos y deformes,
Se desprenden de la historia,
Se despiden del capricho,
Bajan sus banderas

Y dejan de soñar.

5 de junio de 2013

Nada es lo que parece

Si alguna vez advierte que le he olvidado,
Sepa que en cada ausencia he plantado una fotografía,
Para que al quererse desdibujar su imagen de mis pupilas
Desde la oscuridad resplandezca una a una,
Como tomas de una película no hace mucho vista por los dos.

Y si alguna vez deja de escuchar mi voz,
No es porque ya no le cante melodías al vacío,
Es porque guardo mis palabras,
Para que puedan acompañar ese amanecer,
Con el que sueño por las tardes,
Cuando desvarío entre cigarros y café.

Si de pronto, 
Llegara a notar un desastre en mi mundo,
Entienda que solamente soy yo,
Ordenando,
Limpiando,
Haciéndole acogedora su llegada,
Evitando su partida.

Por eso,
Si alguna vez advierte que lo he olvidado,
Si no logra escuchar mi voz,
Y si de pronto,
Todo parece un desastre,
Comprenda que soy yo,

Preparándome para verle venir.

31 de mayo de 2013

Nada que resumir

Cuando todo se resume y no quedan más adioses,
Que ese último respiro
El que esperábamos se alargara hacia la eternidad.

Cuando todo se resume a un hoyo,
A una lágrima,
A una caja y a un perdón.

Perdón que pedimos por los pecados de otro,
Para nuestra propia culpa limpiar,
Para sentirnos parte de algún acto de liberación;

Es ahí cuando inventamos paraísos,
Para reconfortarnos el alma,
Para no sentirnos traidores al quedarnos,
Al  vivir;
Para poder reír en paz,
Comer con hambre y dormir con sueño.

Cuando todo se resume a una fosa,
No importa quién quiso más,
Quién lloró menos,
No importa si fue bueno o malo,
Ya no se miden sonrisas, ni se pesan lágrimas.

Cuando todo se resume a ese momento,
A ese respiro,
A esa última mirada al ahora,
Cuando nos resumimos al borde del precipicio,
El que desde pequeños nos enseñaron a evadir,
Cuando saltamos,
Y contemplamos en el vacío,
Cuántas veces antes decidimos morir,
Cuántas veces antes vivir fue la única opción,
Cuando todo se resume a un poco de tierra,
Si caminamos o dormimos,
Si vivimos o morimos,
Si respiramos o matamos,
Deja de existir,
Deja de importar.

Porque ahora,
Ahora que nos resumimos,
No somos más que un puñado de recuerdos,
Tan volátil como quién nos conoció,
Tan bondadoso como la lengua de quien nos mencione,
Tan fuerte como su memoria,
Tan distante como nuestra voz.

Cuando todo se resume,

No queda nada que resumir…

26 de mayo de 2013

Fantasías de Hotel

Esta es una historia que podría tener dos caminos
Uno, en el que ella llega, deja su encomienda, da un beso de bienvenida y uno de despedida,
“nos vemos luego” y una puerta se cierra tras su partida.
Otro un tanto más extenso,
Con música de fondo,
Más besos, más caricias, más placer.
Entonces,
Ella llega,
Toca tres veces la puerta que la separa de él,
Espera a que él se acerque, tambaleándose,
Dudando en si debería abrir aquella puerta,
Tiene miedo, es algo nuevo, diferente,
Quisiera poder afirmar, mejor.
Se decide vencer sus demonios y abrir,
¿Qué podría pasar mal?
Ella del otro lado de la puerta,
No es a  quien conoció,
Es otra,
Es una de sus mejores versiones,
La que más disfruta.
Él la recorre con la mirada,
Zapatos altos,
Ligueros sujetados desde la cintura,
Lencería para la ocasión,
Cubierta nomás por un abrigo largo,
El primero en perderse en la habitación.
Ella entra,
Lo saluda,
Sonríen con la mirada,
cómplices delo que está a punto de suceder,
Lo sujeta de las manos y lo lleva gentilmente hasta el borde de la cama,
Lo sienta sigilosamente,
Y le pide que se relaje,
Para mejorar sus sentidos,
Le venda los ojos,
Y lo despoja de su ropa.
Le ata las manos a la cama,
Inmovilizándolo,
Dejándolo vulnerable al placer,
Le susurra al oído unas cuantas líneas:
“relájese, por el momento, usted me pertenece”,
Comienza con un masaje en la espalda
Que se extiende hasta otros rincones,
Con un pluma lo recorre,
Explorando su cuerpo viril,
Ostentoso, lleno de deseo,
Dibuja figuras en su cuerpo con chocolate,
Que luego limpiará con dedos y boca,
Derrite candela en su espalda y pecho,
También podrá lamerla luego,
Comienza a recorrer su cuerpo con labios, lengua y dientes,
Absorbiendo a su paso los olores de ese cuerpo estremecido,
Entregado al goce.
Llega hasta su miembro,
Lo bordea con las yemas de los dedos,
Siguiendo el trazo con la punta de la lengua,
Hasta introducirlo completamente en su boca,
Lo recorre arriba abajo,
Hasta que él suplica ser desatado,
Necesita agarrarla,
Tomarla en sus brazos,
Poseerla,
Someterla al mismo placer,
Al mismo recorrido,
A la misma pasión.
Necesita penetrarla,
Sentir su sexo sobre el de ella,
Entrando y saliendo de su cuerpo.
Ella desanuda sus manos,
Dejándolo libre.
Él la toma,
La tumba sobre la cama,
Y sin muchos rodeos,
La penetra,
Le cincela el cuerpo con su miembro,
Y la hace suya, aunque sea por un instante,
Ella ahora le pertenece,
Y ahí,
En esa amalgama de lujuria,
De placer y deseo,
Se rindieron a la explosión
De sus cuerpos,
Quedando inertes, saciados

Y saboreándose,
Cada vez más.

23 de mayo de 2013

Una canción


Todo comenzó con una canción,
Un paseo lejano y una visita inocente.
Quisieron ser siempre claros,
No querían lastimar a nadie,
Mucho menos tener que recoger su alma de nuevo.
Historias antiguas tejieron las tardes de café,
Recibieron cada noticia
Arrullados en aquel acogedor balcón,
Entre copas de vino y algo más
Lograron  cerrar cada trato.
Ella lo veía observándola,
Examinándola, queriendo entenderla
Y quiso inventarse una historia.
Él, solamente estaba sorprendido,
Y pretendía disimular su confusión,
Su necesidad de saber,
Su deseo de pertenecer a esa historia.

Todo comenzó con una canción,
Una melodía de sonrisas y temores,
Con palpitaciones aceleradas
Y visiones borrosas.
Todo se desarrolló entre caricias,
Respiraciones cortadas,
Manos temblorosas
Y sonrisas disimuladas.
Empezaron en un cuarto
Y pronto habitaron toda una casa.
Por instantes sintieron como el mundo era su morada,
Como cada rincón les pertenecía,
Se miraron a los ojos
Para ver la profundidad del universo,
Se dibujaron constelaciones en los labios
Y primaveras en el vientre.

Todo comenzó con una canción,
Cantada con alevosía,
Por recelos que intentaron quebrar cerrojos,
Perfumando sutilmente los azares,
Intentando abrir  puertas,
Permitiéndose olvidar,
Buscando sentir,
Temiendo morir.
Todo comenzó con una canción,
Ella lo veía observándola,
Recorriéndola con las pupilas dilatas,
Y sentía como,
Centímetro a centímetro,
Le iba calcinando la valentía,
La dejaba carente de escudos,
Sentía como,
Al paso de su mirada,
Él la encontraba,
La descifraba,
La esperaba.

Todo comenzó con una canción,
Él la observaba recelosamente
Fantaseando,
Delirando con una realidad sin distancias,
Sin miedos,
Sin dolores antiguos,
Sin preguntas.
Él la observaba quieta,
Dócil,
Ligera a la caricia,
Atenta,
Y con su mirada paradisiaca
Le recorrió el alma,
Queriendo encontrar pretextos para partir.

Todo comenzó con una canción,
Amores y odios mezclados con el desayuno,
Hielo en el vaso de la cautela,
Azúcar en el paladar
Borrando viejas amarguras,
Endulzando pecados,
Delirios,
Pavuras.

Así,
Todo comenzó con una canción…

30 de abril de 2013

Sed


El pulso se me acelera,
Un pleito en mi garganta me corta la respiración,
Mis manos acalambradas olvidaron como moverse
Y estos ojos, los míos, no saben a dónde mirar.
Una gota de sudor me recorre,
Baja lentamente desde la sien,
Hasta evaporarse con el calor de mis palpitaciones,
Se pierde,
Se olvida.
Un recuerdo con sabor a whiskey me posee,
Me excita,
Erizando así, cada vello de mi cuerpo.

Moran en mí,
La duda,
La tentación,
Las ganas.

Ganas de desdibujar cada botón de su camisa,
Y de cincelar mapas en su dorso
Con nada más que el ácido de mi saliva.
Ganas de sentir sus manos poderosas subirme la enagua,
Esa que en otras fantasías salió perdiendo.
Ganas de tirar de su pantalón,
De arrancarle el alma,
Para después devolvérsela  en un beso,
Como dijera,
Ganas de él.

Me reincorporo,
Un tanto agitada busco su aroma en el aire,
Observo la oficina,
Truhan compañera de aventuras y fantasías.
Sin embargo,
El ruido de la calle interrumpe esta labor,
Esta manía de pensarlo,
De desnudarlo en el pensamiento,
De recorrerlo,
Y ahí,
Hacer míos cada uno de los centímetros de su piel,
De sus ganas,
De su sed de mí..

19 de abril de 2013

Yo tuve un amigo


Yo tuve un amigo,
Uno al que en algún momento quise como se quiere a un amante,
Luego lo quise más.

Yo tuve un amigo,
De los que se encuentran casi extintos,
Más mío que un hermano,
Compartíamos palabras, horas, cigarros y café,
Nos entretejíamos entre canciones, poemas, risas y cereal.

Hasta hace poco,
Yo tuve un amigo,
Uno que dejó morir a su alma,
Que olvidó cómo se respira en este mundo
Y que dejó que el hambre de la perfección
Le carcomiera sus defectos.
Esos defectos que le daban nombre,
Que le daban luz,
Que lo mantenían libre
Defectos de la carne y el placer.

Por Dios,
Que yo tuve un amigo,
Amigo de muchos,
Amigo de pocos,
Amigo de lágrimas y muerte,
Amigo de lágrimas y vida.

Yo tuve un amigo,
Al que extrañaría menos,
Si se hubiera escapado de esta vida,
Si hubiera volado a otro rumbo,
Si no le hubiera vendido su alma al diablo,
A la decencia,
 A la desfachatez,
A la posesión,
Al olvido.

Yo tuve un amigo,
Que necesita convencerse de que sigue vivo,
Que canjeó su vida por la de un extraño,
En un inexplicable afán de ponerse los zapatos de su padre.

Les juro,
Yo tuve un amigo,
Y si alguno lo llegara a encontrar,
Díganle,
Que el café, los cigarros y la guitarra,
Lo esperan,
Porque yo sé,
Que hace un tiempo,
Yo tuve un amigo.

16 de abril de 2013

Pretextos y razones



Un café,
Un piano de fondo tratando de descifrar
Esta despedida.
Despertar pensándolo,
Escuchándolo reír,
Tratando de recrear cada escena malinterpretada.

Con el sabor
De quien se inventa una novela,
A la que otro le escribe el punto final,
Decido saludar al sol.

Pasa el día,                                                        
La gente transita,
Habla y casi nunca escucha,
Ríe, llora,
Se enoja,
La gente muere,
Nace,
Cambia su fe,
Su religión
Y su amor.

Me hallo,
Buscando letras de otro
Para ponerle nombre al sentimiento,
Quizá si doliera sería más fácil,
Mejor aún si aliviara.

Lo único claro es cuánto se extraña,
Cada palabra, cada intención,
Cada  confusión.

Es cierto,
Conozco cada muro,
Cada razón,
Cada pretexto que me aleja,
Que me impide recorrerlo,
Que nos prohíbe volar
Y cegarnos a la realidad.


Conozco a los de su clase,
Los fuertes,
Los valientes,
Los que por vivir dejan de sentir.
Conozco esa clase,
La que se oculta,
La que se llena de razones,
De muros necesarios
Para protegerse de lo innecesario.
Conozco sus razones,
Sus miedos,
Sus corajes,
Los conozco
Me conozco.

Hoy les digo,
En lo negro quizá haya también otros colores,
En lo malo algo de bueno,
Y en el final un poco de inicio.
La soledad detrás de esos muros,
No tiene que ser perpetua,
La eternidad es una elección.
Hoy conozco sus pretextos,
Los que le ayudan a morir,
Pero no he oído sus razones,
Esas que lo impulsan a vivir.

8 de abril de 2013

Sin más que decir

Sin más que un puñado de letras expuestas,
unos kilos de más,
unas cuantas sonrisas ocultas,
una llovizna de lágrimas secas,
sin nada más que eso,
me retiro hoy.

Con la certeza de un semáforo,
con luces cambiantes,
que muchos ni respetan.

Así me fugo hoy,
sin ganas de partir,
pero con la intención de hacerlo,
con antojos aún,
pero agradeciendo todo lo que comí.

Sin más que un mundo de ganas,
unas cuantas fotografías,
metas por alcanzar
y un futuro incierto,
sin más que todo eso,
así les saludo hoy,
así me despierto,
con estas ganas de volar,
de sentirlos amanecer conmigo,
de poner el orgullo en su lugar
y bailar!...

Igual,
Con la certeza de un semáforo,
con luces cambiantes,
que a muchos hoy les salva la vida!...

6 de abril de 2013

Por cada palabra que callo



La puerta me interroga,
Se cierra frente a mí,
Aprisionándome,
Juzgándome con esa mirada,
Muy diferente a cuando fue testigo de una pasión real.
Absorta,
Divago entre las últimas letras palpadas,
Sublimar esta vez no me rescató,
Aún quedan palabras amotinadas entre mis dientes.
Más triste que ayer,
Continúo esperando que me adivinés,
Que un haz de luz demarque el camino que te trae a mí,
A esta irracional postura,
A esta absurda intención,
Continúo esperando que te enterés,
Que me leás,
No sólo en lo que escribo,
 Sino en cada palabra que callo.
Porque por cada palabra que callo,
Una disparatada sensación de ahogo me ataja,
Cada palabra que callo,
Es un manojo de tristeza empoderándose,
Remojándome,
Cambiándome,
Aniquilándome.
Por eso,
Continúo esperando a que,
De pronto,
Me conozcás y así adivinés mis palabras,
Esas que incluso digo,
Cuando callo.

5 de abril de 2013

Siendo directos


Escribo 5 líneas,
Las borro,
Suspiro y abro la ventana como esperando encontrar señales en el humo de los carros que por la calle vacilan.
Mientras tanto,
La lluvia afuera danza en mi nombre,
Burlándose impetuosamente
De mi manía de perder paraguas.

Se amotinan las palabras en mis dientes,
Se esconden,
No sé qué intentan dibujar.
Insegura de tenerlas ciertas,
Las ignoro,
No las pronuncio
Ni  mucho menos las maldigo.

Permito que las palabras de otros,
Interroguen por mí,
Que la melodía que ellos usaron
Armonice mis memorias
Y que cada uno de esos recuerdos
Me aromaticen el alma.

Con un teléfono en mano
Y mil llamadas pendientes,
Encuentro el pretexto perfecto
Para no salir a jugar,
Para no continuar con la partida,
Esperando,
Al despertar,
Haber ganado ya.

Ya lo sé,
Aunque gane, habré perdido,
Y aunque pierda, habré ganado igual.

Mi artilugio extraña su melodía,
La que usa para hacer a mis dedos bailar.
Basta,
Suficiente de evasivas,
No más pretextos,
No es sólo que su melodía se extraña,
Es más,
Es esa obstinación de ser
O más bien, de no ser.

Sí,
Sabés bien que te hablo,
Mirá que ni la sonrisa podés disimular!

Entretanto,
Heme aquí,
Respirando,
Queriendo verte ceder
Verte desaparecer subterfugios inútiles,
Risibles,
Para que así,
Al menos,
Mis dedos vuelvan a bailar.





8 de marzo de 2013

A propósito del día de las Mujeres


Veamos,
Una mujer es madre, es protectora, es escucha y palabra sabia,
Una mujer es esposa, es cariño, es comprensión y ayuda.
Una mujer es maestra, es tolerancia, dedicación y guía.
Una mujer es hija, es atención, gratitud y empeño.
Una mujer es trofeo, es belleza, gracia y galanteo.
Una mujer es…
Pero,  ¿qué digo?
Una mujer ES UNA MUJER,
Una mujer es un ser humano, con corazón, cerebro y pulmones,
Es alegría y tristeza,
Una mujer es en lo ancho de su nombre,
La dueña de su vida, y nada más de su vida,
Una mujer no es madre, aunque una madre sea mujer,
Es coraje y también debilidad,
Son lágrimas y también sonrisas.
Hay mujeres locas,
Mujeres cuerdas,
Mujeres brutas y las hay también brillantes.

Entiendo la necesidad de conmemorar que en un día, no como hoy;
Quisiera pensar que ya hemos evolucionado un poco;
Un grupo de mujeres lucharan por sus derechos, por la paz y por el pan que les correspondía.
Eso es lo que se debe conmemorar,
Celebrar el simple hecho de ser mujer,
Pareciera, para mi gusto,
Un boicoteo a esos ideales por los que muchas mujeres en algún momento lucharon.
Querer obtener el reconocimiento,
Basándose en la mera capacidad de procrear,
¿No dejaría por fuera a todas aquellas que deciden no hacerlo o por fuerza mayor no son capaces de concebir?
Basándose en su capacidad de sentir,
¿No aniquilaría aquella lucha de las que en su momento quisieron demostrar su fortaleza, cambiando sus lágrimas por sudor?
Además, ¿no incluiría entonces a todas las personas de este y todos los mundos?
Basándose en su apariencia,
¿No merecería entonces un Bardem, un Ricky Martin y otro montón más, la conmemoración de su belleza también? ¿Y las feas? ¿ellas no celebran?.. Digo, si hay hombres feos... mujeres feas también deben haber! o no?

No me malinterpreten,
Nada más lejos de esta que está acá,
Menospreciar el cariño con el que se intentan escribir todas esas notas de felicitación,
Mucho menos, la audacia con que muchas mujeres se apropian de todas esas etiquetas y las cumplen a capa y espada, son heroínas, es cierto… pero no por eso son mujeres, ni tampoco son mujeres para eso.

Una mujer es,
Un ser humano,
Y su historia y papel en esta obra que llaman vida,
La eligen con cada decisión que toman,
Con cada puerta que abre.

Mujer: Fuerte, decidida, inteligente, bruta, sentimental, dura, bondadosa, apática, simpática, madre, tía, soltera, loca, vivaz, sumisa… cómo sea… Celebremos la vida, no una etiqueta más!....

21 de febrero de 2013

Amor de Oficina


Una tarde cualquiera,
En donde los calores del verano obligan a abrir las persianas,
Y el sudor en el cuello recuerda la necesidad de encender algo más que el abanico del consultorio,
Ella recibe una propuesta, de esas imposibles de declinar.
Una nota bajo la puerta,
Un papel arrugado,
Un puñado de letras invitándola a un viaje,
Un paseo entrañable por el vergel de los placeres.

Simple:
“Tengamos sexo de oficina”

De pronto,
Las palpitaciones aumentan,
Ella corre hacia la puerta,
Esa que la separará del resto de sus compañeros;
Muertos vivientes,
Adormecidos desde el alma
Y con el regodeo por dentro;
Escucha, sigilosa, las palabras de su amante: “ya limpié el escritorio”,
En tanto ella pasa el cerrojo, él la embiste aprisionándola, 
Enganchándola contra aquella puerta,
Primera testigo de tan pueril derroche de antojos.

Los labios de aquel amante la empapan de desenfreno,
Su respiración deja un leve murmullo en el cuarto.
Sus manos, las de él, recorren aquellas piernas,
Tan de ella, tan de él,
Que no precisa cruces dibujadas para dar con sus tesoros.
La falda se encoje, la lencería… ya es cosa del pasado.

Allí,
Contra  la puerta,
Jugueteando con sus dedos,
Ella busca la forma para entre éstos y sus dientes
Ir desabrochando, uno a uno, los botones de esa camisa,
Esa que ahora entorpece el camino de su lengua.
Sus manos se despiden de un cinturón,
Protagonista, quizá, de la obra de al lado.

Él desespera,
Y en un arrebato de pasión,
La toma por los muslos,
Enroscándosela así en la cintura,
Un gemido retumba en aquella oficina.

Rumbo al escritorio,
Ella se despoja de lo poco que queda de su blusa,
Sus anteojos ahora,  le amplificarán la imagen al suelo,
Ese mismo que cobija los vestigios de lo que alguna vez fuera ropa.

Sobre el escritorio,
Aún con falda, pero sin blusa,
El frío hace bailar los lunares de su espalda,
Una mirada de complicidad relata cuánta pasión hay en ellos,
Cuánto deseo, cuánta euforia.

Él la recorre con su lengua,
Primero el cuello, los hombros, los brazos
Y mientras la sostiene por la espalda con una mano,
Con la otra se deshace del sostén,
Es en este momento que sus dientes dibujan paraísos en sus pezones.

Ella, que había desenroscado sus piernas,
Vuelve a engancharse, empujándolo hacia su cuerpo,
Son sus uñas las que ahora marcan el trayecto que más  tarde recorrerá con aceites y saliva.

El resto de los atuendos han dejado de estorbar.

Él busca humedecer sus labios con los de ella,
Deja el paraíso de sus  pezones y comienza a bajar,
Su lengua anuncia su presencia,
Trazando figuras de principio a fin,
Se introduce en su cuerpo.
En éxtasis ella se levanta,
Ya de frente al cuerpo desnudo de su amante,
Dibuja flechas y caminos en el lienzo de su cuerpo,
Disponiéndose a recorrerlos pausada pero ferozmente,
Cual depredador midiendo a su presa.
Ella baja,
Cada vez más y más
Y se detiene entretenida con el elixir que se deprende del cuerpo de su amante.

Él la toma del cabello,
La observa de rodillas frente a él,
La levanta,
La besa cual si sus labios le otorgaran vida,
Retorciéndose, rogando por más,
Más besos, más lengua, más dientes, más manos, más uñas.

Las ganas de ser una sola piel
Es cada vez más fuerte,
Sus miradas cómplices se conectan
Mientras él la penetra poco a poco.
Los gemidos son ahora la melodía que los acompaña,
El éxtasis de sentir el cuerpo de su amante dentro del suyo,
La hace danzar,
Seguir el ritmo que él marca,
Esperando al final de la melodía
Estallar en sensaciones,
Las manos hacia atrás,
Los dos convertidos en una amalgama de placer,
Un suspiro, otro más,
Tensión
La explosión mayor,
El clímax, el gran final.

Esa oficina,
Ese consultorio,
Una tarde cualquiera,
Un verano caluroso,
Jamás volvió a sentirse igual....

22 de enero de 2013

Saboteando al sabotaje


“No es lo mismo verla venir que bailar con ella”, cuántas veces he escuchado esa frase, popularmente utilizada para sinnúmero de situaciones.  Tantos que deciden bailar, tantos que huyen antes de que suene el primer acorde.
-yo misma he bailado, yo misma he huido-
El [auto] sabotaje, es algo curioso, porque quienes lo practican, siempre llegan al momento en el que se detienen a contemplarlo, e incluso se preguntan: ¿será esto un simple sabotaje o realmente será mejor que digan –y aquí figura otra famosa frase que dice- “[es mejor] aquí corrió que aquí murió”?
En esta realidad que nos distingue, en donde los tiroteos son los nuevos arreglos de la sinfonía del “pan nuestro de cada día”, en dónde deseamos la muerte de nuestro prójimo  y nos “alegramos” por los logros ajenos mas no buscamos los propios. En donde criticamos el uso de sustancias para el cumplimiento de un trabajo, cuando claramente sin la “tacita de café” muchos no lograríamos llegar a medio día.
En esta realidad, huir, es el método que por excelencia nos asegura la sobrevivencia. Sin embargo, pareciera importante recalcar que,  quien no ha padecido de gripe no ha tenido la oportunidad de generar los anticuerpos que evitarán posteriores enfermedades. Por lo tanto, quien siempre ha huido al ver  la mínima dificultad o riesgo de herida, difícilmente vaya a lograr incorporar nuevas armas o herramientas, para soslayar, en el futuro, un posible ataque.
El mundo está lleno de pendejos. Hay quienes temen ver directamente al sol, pues alguna vez escucharon a su abuela decir que les quemaría los ojos, están los que no visitan cementerios de noche, pues el niño que traen podría verse afectado, quienes no viajan pensando que podrían enfermarse, quienes no abrazan creyendo que sus brazos podrían ser cortados, quienes no conversan por temor a escucharse ignorante, conozco también a los que no experimentan, estos últimos tiemblan ante la idea de equivocarse. Y hay de los que no aman, pues prefieren el dolor de su soledad, la ya conocida, saboreada y domada… el temor, no hace falta mencionarlo.
Al fin de cuentas, la cobardía por dolores desconocidos –a bailar con ella- castra o escinde la posibilidad de experimentar placeres infinitos. Lo que hace que los placeres ya conocidos y deshilachados de tajo a rajo se conviertan en superfluos, en cotidianidades grisáceas. O sea, ese miedo  de quedarse sin colores en su paleta, hace que cada persona se limite a los tonos ya conocidos, los que hacen que sus pinturas parecieran sin vida.
Resumiendo, el miedo a vivir no está quitando la vida; el miedo a aprender nos está dejando ignorantes.. y el miedo a amar?
Y así, con la vida escapándosenos, huyendo antes de bailar un tango con nosotros, dejamos de respirar, dejamos de sentir, nos convertimos en una máquina más de este gran engranaje que algunos llamamos vida.
Bailemos! que el próximo fin del mundo nos pase de largo, que la monotonía se desmiembre, que esa que se acerca, que viene hasta nosotros nos alumbre, nos coloree y nos llene la paleta de matices jamás vistos en un atardecer. Olvidémonos de dolores, de miedos y de heridas, vivamos relegando el sabotaje, limitándolo a aquellas noches de niños en que queríamos dormirnos un poco más tarde y levantarnos nomás que a jugar.
¿Qué tal si optamos por sabotear al sabotaje?

Si me tuviera que despedir


Si me tuviera que despedir,
Querría  decirte que mi risa fue siempre real,
Mi cariño puro,
Y mi anhelo sincero.
Si me tuviera que despedir,
Me gustaría saberlo para poder agradecer,
Tantos suspiros, tantos sueños,
Tantas manías,
Agradecer saberme viva,
Y  haber podido acomodarme en tu piel.
Si me tuviera que despedir,
De aquellos besos que me entregaste con alevosía,
Que calladamente imprimiste en mis labios
Y desmesuradamente colocaste en mi imposible.
Si de todo eso me tuviera que despedir,
Esperaría poder  arrancarme los labios,
Para que con tus últimos besos éstos se desvanecieran,
Para no torturarlos más con otra boca,
Llena de pasado,
Sumergida en un mar de temores y traumas extranjeros.
Porque aquélla que tan firme advertiste,
Que tan convencida se podía encontrar,
Aquélla,
La que conociste,
Hoy se encuentra perdida en lo absurdo,
Hoy busca límites en fronteras nunca vistas,
Hoy desconoce la canción que de tus melodías nace.
Aquélla,
La valiente, la valerosa,
No es hoy más que un manojo de miedos,
Una habitación a punto de ser desalojada,
Un sillón abandonado,
Y una cama vacía.
Pero si hoy me tuviera que despedir,
A pesar de mis fantasmas,
Y más allá de los besos y las caricias,
Te desearía una buena luz,
Un camino otoñal,
Una gran aventura
Y un apasionado calor.