26 de mayo de 2013

Fantasías de Hotel

Esta es una historia que podría tener dos caminos
Uno, en el que ella llega, deja su encomienda, da un beso de bienvenida y uno de despedida,
“nos vemos luego” y una puerta se cierra tras su partida.
Otro un tanto más extenso,
Con música de fondo,
Más besos, más caricias, más placer.
Entonces,
Ella llega,
Toca tres veces la puerta que la separa de él,
Espera a que él se acerque, tambaleándose,
Dudando en si debería abrir aquella puerta,
Tiene miedo, es algo nuevo, diferente,
Quisiera poder afirmar, mejor.
Se decide vencer sus demonios y abrir,
¿Qué podría pasar mal?
Ella del otro lado de la puerta,
No es a  quien conoció,
Es otra,
Es una de sus mejores versiones,
La que más disfruta.
Él la recorre con la mirada,
Zapatos altos,
Ligueros sujetados desde la cintura,
Lencería para la ocasión,
Cubierta nomás por un abrigo largo,
El primero en perderse en la habitación.
Ella entra,
Lo saluda,
Sonríen con la mirada,
cómplices delo que está a punto de suceder,
Lo sujeta de las manos y lo lleva gentilmente hasta el borde de la cama,
Lo sienta sigilosamente,
Y le pide que se relaje,
Para mejorar sus sentidos,
Le venda los ojos,
Y lo despoja de su ropa.
Le ata las manos a la cama,
Inmovilizándolo,
Dejándolo vulnerable al placer,
Le susurra al oído unas cuantas líneas:
“relájese, por el momento, usted me pertenece”,
Comienza con un masaje en la espalda
Que se extiende hasta otros rincones,
Con un pluma lo recorre,
Explorando su cuerpo viril,
Ostentoso, lleno de deseo,
Dibuja figuras en su cuerpo con chocolate,
Que luego limpiará con dedos y boca,
Derrite candela en su espalda y pecho,
También podrá lamerla luego,
Comienza a recorrer su cuerpo con labios, lengua y dientes,
Absorbiendo a su paso los olores de ese cuerpo estremecido,
Entregado al goce.
Llega hasta su miembro,
Lo bordea con las yemas de los dedos,
Siguiendo el trazo con la punta de la lengua,
Hasta introducirlo completamente en su boca,
Lo recorre arriba abajo,
Hasta que él suplica ser desatado,
Necesita agarrarla,
Tomarla en sus brazos,
Poseerla,
Someterla al mismo placer,
Al mismo recorrido,
A la misma pasión.
Necesita penetrarla,
Sentir su sexo sobre el de ella,
Entrando y saliendo de su cuerpo.
Ella desanuda sus manos,
Dejándolo libre.
Él la toma,
La tumba sobre la cama,
Y sin muchos rodeos,
La penetra,
Le cincela el cuerpo con su miembro,
Y la hace suya, aunque sea por un instante,
Ella ahora le pertenece,
Y ahí,
En esa amalgama de lujuria,
De placer y deseo,
Se rindieron a la explosión
De sus cuerpos,
Quedando inertes, saciados

Y saboreándose,
Cada vez más.

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