Un café,
Un piano de
fondo tratando de descifrar
Esta
despedida.
Despertar
pensándolo,
Escuchándolo
reír,
Tratando de
recrear cada escena malinterpretada.
Con el sabor
De quien se
inventa una novela,
A la que
otro le escribe el punto final,
Decido
saludar al sol.
Pasa el día,
La gente
transita,
Habla y casi
nunca escucha,
Ríe, llora,
Se enoja,
La gente
muere,
Nace,
Cambia su
fe,
Su religión
Y su amor.
Me hallo,
Buscando
letras de otro
Para ponerle
nombre al sentimiento,
Quizá si
doliera sería más fácil,
Mejor aún si
aliviara.
Lo único
claro es cuánto se extraña,
Cada
palabra, cada intención,
Cada confusión.
Es cierto,
Conozco cada
muro,
Cada razón,
Cada
pretexto que me aleja,
Que me
impide recorrerlo,
Que nos
prohíbe volar
Y cegarnos a
la realidad.
Conozco a
los de su clase,
Los fuertes,
Los
valientes,
Los que por vivir
dejan de sentir.
Conozco esa
clase,
La que se
oculta,
La que se
llena de razones,
De muros
necesarios
Para
protegerse de lo innecesario.
Conozco sus
razones,
Sus miedos,
Sus corajes,
Los conozco
Me conozco.
Hoy les
digo,
En lo negro
quizá haya también otros colores,
En lo malo
algo de bueno,
Y en el
final un poco de inicio.
La soledad
detrás de esos muros,
No tiene que
ser perpetua,
La eternidad
es una elección.
Hoy conozco
sus pretextos,
Los que le
ayudan a morir,
Pero no he
oído sus razones,
Esas que lo
impulsan a vivir.
No sólo inspira lo que se lee, inspira lo que se dibuja en la mente del que lee.
ResponderEliminarTal vez suene un poco a plagio pero abrí un blog y de cuando en cuando, cuando el lápiz desencadene mis desafueros, le estaré haciendo segunda.
Hoy publiqué el primero, a ver cómo va!