Yo tuve un
amigo,
Uno al que
en algún momento quise como se quiere a un amante,
Luego lo
quise más.
Yo tuve un
amigo,
De los que
se encuentran casi extintos,
Más mío que
un hermano,
Compartíamos
palabras, horas, cigarros y café,
Nos entretejíamos
entre canciones, poemas, risas y cereal.
Hasta hace
poco,
Yo tuve un
amigo,
Uno que dejó
morir a su alma,
Que olvidó
cómo se respira en este mundo
Y que dejó
que el hambre de la perfección
Le carcomiera
sus defectos.
Esos
defectos que le daban nombre,
Que le daban
luz,
Que lo
mantenían libre
Defectos de
la carne y el placer.
Por Dios,
Que yo tuve
un amigo,
Amigo de
muchos,
Amigo de pocos,
Amigo de
lágrimas y muerte,
Amigo de
lágrimas y vida.
Yo tuve un
amigo,
Al que
extrañaría menos,
Si se
hubiera escapado de esta vida,
Si hubiera
volado a otro rumbo,
Si no le
hubiera vendido su alma al diablo,
A la
decencia,
A la desfachatez,
A la
posesión,
Al olvido.
Yo tuve un
amigo,
Que necesita
convencerse de que sigue vivo,
Que canjeó su
vida por la de un extraño,
En un
inexplicable afán de ponerse los zapatos de su padre.
Les juro,
Yo tuve un
amigo,
Y si alguno
lo llegara a encontrar,
Díganle,
Que el café,
los cigarros y la guitarra,
Lo esperan,
Porque yo
sé,
Que hace un
tiempo,
Yo tuve un
amigo.
Fuerte y muy bueno!!
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