8 de marzo de 2013

A propósito del día de las Mujeres


Veamos,
Una mujer es madre, es protectora, es escucha y palabra sabia,
Una mujer es esposa, es cariño, es comprensión y ayuda.
Una mujer es maestra, es tolerancia, dedicación y guía.
Una mujer es hija, es atención, gratitud y empeño.
Una mujer es trofeo, es belleza, gracia y galanteo.
Una mujer es…
Pero,  ¿qué digo?
Una mujer ES UNA MUJER,
Una mujer es un ser humano, con corazón, cerebro y pulmones,
Es alegría y tristeza,
Una mujer es en lo ancho de su nombre,
La dueña de su vida, y nada más de su vida,
Una mujer no es madre, aunque una madre sea mujer,
Es coraje y también debilidad,
Son lágrimas y también sonrisas.
Hay mujeres locas,
Mujeres cuerdas,
Mujeres brutas y las hay también brillantes.

Entiendo la necesidad de conmemorar que en un día, no como hoy;
Quisiera pensar que ya hemos evolucionado un poco;
Un grupo de mujeres lucharan por sus derechos, por la paz y por el pan que les correspondía.
Eso es lo que se debe conmemorar,
Celebrar el simple hecho de ser mujer,
Pareciera, para mi gusto,
Un boicoteo a esos ideales por los que muchas mujeres en algún momento lucharon.
Querer obtener el reconocimiento,
Basándose en la mera capacidad de procrear,
¿No dejaría por fuera a todas aquellas que deciden no hacerlo o por fuerza mayor no son capaces de concebir?
Basándose en su capacidad de sentir,
¿No aniquilaría aquella lucha de las que en su momento quisieron demostrar su fortaleza, cambiando sus lágrimas por sudor?
Además, ¿no incluiría entonces a todas las personas de este y todos los mundos?
Basándose en su apariencia,
¿No merecería entonces un Bardem, un Ricky Martin y otro montón más, la conmemoración de su belleza también? ¿Y las feas? ¿ellas no celebran?.. Digo, si hay hombres feos... mujeres feas también deben haber! o no?

No me malinterpreten,
Nada más lejos de esta que está acá,
Menospreciar el cariño con el que se intentan escribir todas esas notas de felicitación,
Mucho menos, la audacia con que muchas mujeres se apropian de todas esas etiquetas y las cumplen a capa y espada, son heroínas, es cierto… pero no por eso son mujeres, ni tampoco son mujeres para eso.

Una mujer es,
Un ser humano,
Y su historia y papel en esta obra que llaman vida,
La eligen con cada decisión que toman,
Con cada puerta que abre.

Mujer: Fuerte, decidida, inteligente, bruta, sentimental, dura, bondadosa, apática, simpática, madre, tía, soltera, loca, vivaz, sumisa… cómo sea… Celebremos la vida, no una etiqueta más!....

21 de febrero de 2013

Amor de Oficina


Una tarde cualquiera,
En donde los calores del verano obligan a abrir las persianas,
Y el sudor en el cuello recuerda la necesidad de encender algo más que el abanico del consultorio,
Ella recibe una propuesta, de esas imposibles de declinar.
Una nota bajo la puerta,
Un papel arrugado,
Un puñado de letras invitándola a un viaje,
Un paseo entrañable por el vergel de los placeres.

Simple:
“Tengamos sexo de oficina”

De pronto,
Las palpitaciones aumentan,
Ella corre hacia la puerta,
Esa que la separará del resto de sus compañeros;
Muertos vivientes,
Adormecidos desde el alma
Y con el regodeo por dentro;
Escucha, sigilosa, las palabras de su amante: “ya limpié el escritorio”,
En tanto ella pasa el cerrojo, él la embiste aprisionándola, 
Enganchándola contra aquella puerta,
Primera testigo de tan pueril derroche de antojos.

Los labios de aquel amante la empapan de desenfreno,
Su respiración deja un leve murmullo en el cuarto.
Sus manos, las de él, recorren aquellas piernas,
Tan de ella, tan de él,
Que no precisa cruces dibujadas para dar con sus tesoros.
La falda se encoje, la lencería… ya es cosa del pasado.

Allí,
Contra  la puerta,
Jugueteando con sus dedos,
Ella busca la forma para entre éstos y sus dientes
Ir desabrochando, uno a uno, los botones de esa camisa,
Esa que ahora entorpece el camino de su lengua.
Sus manos se despiden de un cinturón,
Protagonista, quizá, de la obra de al lado.

Él desespera,
Y en un arrebato de pasión,
La toma por los muslos,
Enroscándosela así en la cintura,
Un gemido retumba en aquella oficina.

Rumbo al escritorio,
Ella se despoja de lo poco que queda de su blusa,
Sus anteojos ahora,  le amplificarán la imagen al suelo,
Ese mismo que cobija los vestigios de lo que alguna vez fuera ropa.

Sobre el escritorio,
Aún con falda, pero sin blusa,
El frío hace bailar los lunares de su espalda,
Una mirada de complicidad relata cuánta pasión hay en ellos,
Cuánto deseo, cuánta euforia.

Él la recorre con su lengua,
Primero el cuello, los hombros, los brazos
Y mientras la sostiene por la espalda con una mano,
Con la otra se deshace del sostén,
Es en este momento que sus dientes dibujan paraísos en sus pezones.

Ella, que había desenroscado sus piernas,
Vuelve a engancharse, empujándolo hacia su cuerpo,
Son sus uñas las que ahora marcan el trayecto que más  tarde recorrerá con aceites y saliva.

El resto de los atuendos han dejado de estorbar.

Él busca humedecer sus labios con los de ella,
Deja el paraíso de sus  pezones y comienza a bajar,
Su lengua anuncia su presencia,
Trazando figuras de principio a fin,
Se introduce en su cuerpo.
En éxtasis ella se levanta,
Ya de frente al cuerpo desnudo de su amante,
Dibuja flechas y caminos en el lienzo de su cuerpo,
Disponiéndose a recorrerlos pausada pero ferozmente,
Cual depredador midiendo a su presa.
Ella baja,
Cada vez más y más
Y se detiene entretenida con el elixir que se deprende del cuerpo de su amante.

Él la toma del cabello,
La observa de rodillas frente a él,
La levanta,
La besa cual si sus labios le otorgaran vida,
Retorciéndose, rogando por más,
Más besos, más lengua, más dientes, más manos, más uñas.

Las ganas de ser una sola piel
Es cada vez más fuerte,
Sus miradas cómplices se conectan
Mientras él la penetra poco a poco.
Los gemidos son ahora la melodía que los acompaña,
El éxtasis de sentir el cuerpo de su amante dentro del suyo,
La hace danzar,
Seguir el ritmo que él marca,
Esperando al final de la melodía
Estallar en sensaciones,
Las manos hacia atrás,
Los dos convertidos en una amalgama de placer,
Un suspiro, otro más,
Tensión
La explosión mayor,
El clímax, el gran final.

Esa oficina,
Ese consultorio,
Una tarde cualquiera,
Un verano caluroso,
Jamás volvió a sentirse igual....

22 de enero de 2013

Saboteando al sabotaje


“No es lo mismo verla venir que bailar con ella”, cuántas veces he escuchado esa frase, popularmente utilizada para sinnúmero de situaciones.  Tantos que deciden bailar, tantos que huyen antes de que suene el primer acorde.
-yo misma he bailado, yo misma he huido-
El [auto] sabotaje, es algo curioso, porque quienes lo practican, siempre llegan al momento en el que se detienen a contemplarlo, e incluso se preguntan: ¿será esto un simple sabotaje o realmente será mejor que digan –y aquí figura otra famosa frase que dice- “[es mejor] aquí corrió que aquí murió”?
En esta realidad que nos distingue, en donde los tiroteos son los nuevos arreglos de la sinfonía del “pan nuestro de cada día”, en dónde deseamos la muerte de nuestro prójimo  y nos “alegramos” por los logros ajenos mas no buscamos los propios. En donde criticamos el uso de sustancias para el cumplimiento de un trabajo, cuando claramente sin la “tacita de café” muchos no lograríamos llegar a medio día.
En esta realidad, huir, es el método que por excelencia nos asegura la sobrevivencia. Sin embargo, pareciera importante recalcar que,  quien no ha padecido de gripe no ha tenido la oportunidad de generar los anticuerpos que evitarán posteriores enfermedades. Por lo tanto, quien siempre ha huido al ver  la mínima dificultad o riesgo de herida, difícilmente vaya a lograr incorporar nuevas armas o herramientas, para soslayar, en el futuro, un posible ataque.
El mundo está lleno de pendejos. Hay quienes temen ver directamente al sol, pues alguna vez escucharon a su abuela decir que les quemaría los ojos, están los que no visitan cementerios de noche, pues el niño que traen podría verse afectado, quienes no viajan pensando que podrían enfermarse, quienes no abrazan creyendo que sus brazos podrían ser cortados, quienes no conversan por temor a escucharse ignorante, conozco también a los que no experimentan, estos últimos tiemblan ante la idea de equivocarse. Y hay de los que no aman, pues prefieren el dolor de su soledad, la ya conocida, saboreada y domada… el temor, no hace falta mencionarlo.
Al fin de cuentas, la cobardía por dolores desconocidos –a bailar con ella- castra o escinde la posibilidad de experimentar placeres infinitos. Lo que hace que los placeres ya conocidos y deshilachados de tajo a rajo se conviertan en superfluos, en cotidianidades grisáceas. O sea, ese miedo  de quedarse sin colores en su paleta, hace que cada persona se limite a los tonos ya conocidos, los que hacen que sus pinturas parecieran sin vida.
Resumiendo, el miedo a vivir no está quitando la vida; el miedo a aprender nos está dejando ignorantes.. y el miedo a amar?
Y así, con la vida escapándosenos, huyendo antes de bailar un tango con nosotros, dejamos de respirar, dejamos de sentir, nos convertimos en una máquina más de este gran engranaje que algunos llamamos vida.
Bailemos! que el próximo fin del mundo nos pase de largo, que la monotonía se desmiembre, que esa que se acerca, que viene hasta nosotros nos alumbre, nos coloree y nos llene la paleta de matices jamás vistos en un atardecer. Olvidémonos de dolores, de miedos y de heridas, vivamos relegando el sabotaje, limitándolo a aquellas noches de niños en que queríamos dormirnos un poco más tarde y levantarnos nomás que a jugar.
¿Qué tal si optamos por sabotear al sabotaje?

Si me tuviera que despedir


Si me tuviera que despedir,
Querría  decirte que mi risa fue siempre real,
Mi cariño puro,
Y mi anhelo sincero.
Si me tuviera que despedir,
Me gustaría saberlo para poder agradecer,
Tantos suspiros, tantos sueños,
Tantas manías,
Agradecer saberme viva,
Y  haber podido acomodarme en tu piel.
Si me tuviera que despedir,
De aquellos besos que me entregaste con alevosía,
Que calladamente imprimiste en mis labios
Y desmesuradamente colocaste en mi imposible.
Si de todo eso me tuviera que despedir,
Esperaría poder  arrancarme los labios,
Para que con tus últimos besos éstos se desvanecieran,
Para no torturarlos más con otra boca,
Llena de pasado,
Sumergida en un mar de temores y traumas extranjeros.
Porque aquélla que tan firme advertiste,
Que tan convencida se podía encontrar,
Aquélla,
La que conociste,
Hoy se encuentra perdida en lo absurdo,
Hoy busca límites en fronteras nunca vistas,
Hoy desconoce la canción que de tus melodías nace.
Aquélla,
La valiente, la valerosa,
No es hoy más que un manojo de miedos,
Una habitación a punto de ser desalojada,
Un sillón abandonado,
Y una cama vacía.
Pero si hoy me tuviera que despedir,
A pesar de mis fantasmas,
Y más allá de los besos y las caricias,
Te desearía una buena luz,
Un camino otoñal,
Una gran aventura
Y un apasionado calor.

10 de noviembre de 2012

Necesidad de usted


Usted,
Que procura visitarme cada noche,
Para remojar mi sueños en mares de placer,
Que osa arrebatarme promesas,
Idilios,
Temores.

Sí,
Usted,
Que con toda intención,
Con impresionante ahínco,
Y con una pausada premura,
Aquella tarde me besó.

Hoy debo preguntarle:
¿De dónde el coraje sacó para, con alevosía, crearme esta necesidad de usted?
De reposar mi labios sobre los suyos,
De sentir la saciedad de su abrazo,
De saborear el compás de su cuerpo entrando por mi puerta,
De respirar el vapor desprendido de su cuerpo.

 Yo,
Que de pronto me descubro rebuscando palabras,
Canjeando bostezos por suspiros,
Sonriéndole al viento
Y seduciendo a mi teléfono.

Yo,
Vívida fortaleza de obstáculos empinados
Y pasadizos liosos,
He perdido los mapas que llevan a mi aposento,
He entregado la copia de mis llaves,
He arropado nuevas angustias,
Nuevos placeres.

Hoy soy yo,
Quien de coraje se debe llenar,
Para pedirle a usted,
Y a  nadie más que a usted,
Que con inevitable deseo,
Y con toda intención,
Venga hoy,
Venga mañana,
Venga siempre,
Y con caricias comience,
A  abrigarme el alma.

4 de septiembre de 2012

El destino de una historia


Nada de esto ha sido un accidente,
Ni tampoco una casualidad,
Haberte visto aquella noche,
Ignorando que tiempo después podrías  figurar.

Nada de esto ha sido un accidente,
Ni es en lo más mínimo una casualidad,
No haberte visto sino hasta cuando el agua bajaba por mi rostro,
Y cierta electricidad nos juntara los labios,
Para que esta vez un circuito los terminara por fusionar.

Tantas veces te vi,
Sentado a mi lado, riendo, respirando mi mismo aire,
Sin siquiera percatarme que ahora,
Tiempo después,
En una nueva realidad,
La distancia se ha convertido en una cómplice más,
De mis deseos de respirar el aire que suspirás.

Sólo un circuito bastó
Para que las pláticas comenzaran a fluir,
Y una canción se necesitó
Para que las palabras decidieran huir de mi boca,
Dejándome  inútil,
Ante un teclado frío que no logra encontrar la melodía exacta
Para regalarle a esta distancia.

No puede haber sido un accidente,
Ni tampoco una casualidad,
Que después de tantas horas compartidas
Sea ahora que quiera repetirlas constantemente,
Que sea hoy cuando me entere que no han sido suficientes  las copas,
Los abrazos, los besos, las risas y las lunas,
Que no ha sido suficiente lo que ya hemos  desvanecido.

No es un accidente,
Ni mucho menos una casualidad,
Que en esta realidad;
En la que los kilómetros juegan en nuestra contra
Y hay países, historias, trabajos y gentes en medio;
Me encuentre pariendo letras para vos,
Esperando que la distancia se acorte,
Que el tiempo vuele,
Y así podamos volver a aquella noche,
En la que la historia ya antes escrita,
Nos hizo encontrar.

16 de agosto de 2012

Ajena a vos


Mirame bien, observa cuidadosamente lo patética que luzco yacida en el suelo menos frío que cuando llegué; prestándole atención al gallo desafinado que diariamente me despierta a las tres y cuarto, y a la tenue luz que se cuela por la ventana de tu habitación, todo por el temor de perderme en vos.
He preferido cerrar los ojos a notar que me observas con detalle, a sentir que me sientes cuando me acerco, a temblar con vos por lo confuso que es todo. Quizá por mi neurosis  histérica, coloreada con delirios es que siento que algo pasa entre nosotros o quizá por eso logro inventármelo.
Por ahora, mirame bien, hoy que salí de tu mundo, hoy que la razón está presente, hoy que le pagué con sueños a mi soledad, hoy que soy completamente ajena a tu risa, examiname hoy, porque mañana, probablemente me derrita y vuelva a cerrar los ojos. Pero hoy, hoy soy capaz de ver a tus palabras bailando para mí, hoy te veo de lejos y sé quién sos, hoy quien tiembla sos vos y quien te observa soy yo, las palabras que hoy escuchás son mías, porque hoy junto a una taza de café, probablemente no tan clara y suave como la espuma de aquella cerveza o tan ligera como el humo de los pocos cigarros aquella noche compartidos, las palabras se desprendieron de mí. 

Musa


Mis dedos no encuentran las palabras,
aún recuerdo cuando tenían sensaciones que compartir,
se sienten extraviados en este teclado,
les falta su musa, su inspiración.
Buscan la melodía que los acompañe,
el idioma que de sus destrezas haga un festín,
mas no encuentran poeta o músico,
una desgracia será su fin.
Te gustaría ser mi musa,
hacer de mis manos una invitación,
así podrían describir el deseo de una noche lluviosa
y quizá hacerte parte de un sueño, o  tal vez de una realidad.
Te gustaría plantarte junto a mis pies
dejarte vencer, tal vez renacer,
amanecer en verdes mañanas
y con besos saciar tu sed.
Gustarías de mis dedos escritores
que desde hace meses no tienen palabras que parir,
gustarías de mis labios cantores
que no recuerdan por donde partir.
Te imaginas viajando por la mañana
a una realidad única, sólo de los dos,
buscando travesías e ilusiones
cazando melodías y quizá algún color.
Te imaginas pintando el mundo con mis pinceles
coloreando mis vestidos con la espuma del mar,
naufragando hacia la noche,
con la luna de frente,
y los sinsabores detrás.
Yo aún no comprendo lo que pasa,
no logro recordar que debo hacer,
si debo sentarme o levantarme,
si reír o llorar está bien.
No recuerdo lo que es tener una musa,
temo que mis dedos no le traten bien,
temo que mis labios cantores
decidan callar de una vez,
así mismo temo,
no volver a temer,
y que a mis noches lluviosas
el deseo se les vaya también. 

15 de agosto de 2012

A propósito de las madres

Hay quienes han tenido la dicha de tener una madre, hay otros, más afortunados aún, que han logrado tener más de una. Hay de los que las encuentran en su camino, apareciéndose como una extraña que termina penetrándoles la piel, volviéndose pieza fundamental del rompecabezas de su vida.
Una madre, no es, en lo más mínimo, una condición que se limita al acto de parir. Una madre, es aquella que te envuelve, te arropa, te abriga cada vez que sentís frío y más allá, te enseña, así como ella aprendió, a buscar nuevas formas de abrigo.
Una madre es una amiga, una compañera, una cómplice, una "vieja necia", una mediadora, una alcahueta, un "freno de mano", un abrazo fuerte, un abrazo tierno, comida para el alma, es amor, felicidad, tristeza, enojo, prudencia, locura, es fuente de vida, formadora de sueños, aniquiladora de otros, es principio y a veces es fin. Ante todo, una madre es una mujer, con deseos, sueños, metas, virtudes, defectos... humana que llaman.
He tenido la fortuna de haber encontrado a muchas madres a lo largo de mi camino, madres de otros, madres mías. Todas diferentes, todas maravillosas. Mujeres hábiles, fuertes, decididas, amorosas, inteligentes, soñadoras, con alas grandes de plumas multicolores.
Tuve una madre, una que ya no está, una que extraño en repetidas ocasiones, una que siento cerca cuando leo, cuando río, cuando lloro, cuando soy yo, cuando visito lugares que en algún momento frecuentamos. Mi formadora, la pintora de mis alas, la que el tiempo no le alcanzó para enseñarme a volar y sin embargo, me dejó un manual de instrucciones. Una madre a la que amé, amo y probablemente siga amando hasta desvanecerme en el alba, para que en un soplido me tome de la mano y me lleve con ella.
Tengo una madre, una que decidió darme vida, con la que he conocido sobre fuerza, independencia, tolerancia, integridad, empuje, orden, felicidad, tristeza, coraje, talento; una mujer que ha sido clave en la formación de mi carácter, de la que he aprendido más de lo que ella se imagina, más de lo que yo podría reconocer. Madre de armonías, melodías, canciones...
Asimismo, tengo otra madre, tan diferente a cualquier otra que se haya cruzado en mi camino, que me enseñó a reconocer la capacidad del ser humano para cambiar, que me mostró que una mamá es mucho más de lo que yo podría haber pensado. Mi amiga, consejera, cómplice, cuidadora, una mujer admirable, de fuerte convicción, clara en sus ideas, valiente, impetuosa, hábil con sus manos y abrazadora con el corazón.
Le agradezco profundamente a la vida por mis madres, por las que están y las que tuvieron que partir. Madres de papel o sangre, y también aquellas que tal vez venían de visita y mi corazón las guareció. Gracias mujeres, gracias mamás!!!!
                             FELIZ DÍA DE LAS MADRES!...

25 de mayo de 2012

El poder de la palabra

La palabra escrita, hablada, e incluso callada, es -a mí parecer- una de las armas más poderosas que poseemos los seres humanos, sino la más poderosa.
Una palabra bien dicha, usada en el momento exacto, puede ayudar a construir un universo diferente; es capaz de ser tan sanadora como aniquiladora, en momentos claves. Callarlas, realmente, sería un desgracia.
Si bien es cierto, mi profesión es la psicología, y para ésta las palabras son esenciales, tanto las que se dicen como las que no. El poder de la palabra en todas sus formas, va mucho más allá de sacar "la basura" que diariamente acumulamos dentro de nosotros. No sólo es sacarla, escupirla, vomitarla; es saber cómo ésta nos moldea, nos transforma continuamente en las personas que somos. Es entender que todo eso que decimos o no, es lo que nos define.
Las maneras que utilicemos para sacar "nuestra basura interna", están directamente ligadas tanto a antiguas técnicas que hayamos usado junto a la respuesta que obtuvimos, como a otras estrategias vistas en la otredad y aprendidas, ya sea por convicción de su eficacia o por conducta aprendida inconscientemente.
Sea como sea, lo más importante es saber el poder que tiene una palabra. Emplearlas, aprenderlas, entenderlas, poder saborear cada palabra al escucharla, al leerla, al tener contacto con ella.
El poder sanador de una palabra es, en su mayoría, más fuerte que cualquier antidepresivo que se pueda medicar, puede llegar a ser aun más potente que cualquier droga conocida. Hacer una "limpieza general" es tan necesaria a lo interno del ser humano como lo es en las calles de nuestro país. Sin embargo, la acumulación de restos continúa, por ignorancia, intransigencia, tozudez o por lo que sea.
Yo me pregunto: Si para nadie es un secreto que la proliferación de desechos en las calles es la principal autora del desbordamiento de ríos, alcantarillas y demás, ¿cómo nadie se cuestiona si el desborde conductual, llámese ira, por ejemplo, está directamente relacionado a la acumulación de "basura mental"?

Detengámonos aquí para pensar en esta pregunta un momento...

Ahora, ya que nos hemos cuestionado, que de pronto nos encontramos con este pensamiento tan "sui generis" (léase con sarcasmo), ahora que nos estamos convenciendo de decir "eso" que creemos nos está generando conflictos internos, tenemos que comprender que la asertividad y la eficacia de todo esto, se encuentra en "depositar la basura en el basurero correcto". ¿Qué quiere decir esto? Bueno, que tan dañino es recoger la basura de la calle para ir a tirarla a un lote baldío, como dejarla en la calle. Por lo tanto, la limpieza se debe hacer correctamente. Dejando esta metáfora a un lado, lo que intento decir es que, si hay palabras que he guardado recelosamente, que actualmente me generan desagrado, es hora de sacarlas. Y colocarlas en la persona o grupo que en un principio las generó. Sin indirectas, sin segundas intenciones, sin tratar de herir a otros, sino asertivamente. Y si de pronto, ahora es imposible hacerlo, siempre existen otros mecanismos para deshacerse de aquello que nos mantiene a disgusto, la sublimación por ejemplo.
Articulen, digan, hablen sobre aquello que los incomoda, la liberación y la tranquilidad viene justo detrás de eso. Las soluciones a sus (volviendo a la metáfora) "derrames comportamentales" están ahí, en LA PALABRA.

Sublimación

Unas cervezas,
unas palabras,
él,
ella,
la soledad.
Él se levanta,
revisa a su can,
se devuelve a su asiento,
mas en su camino encuentra un desvío,
atajo que lo deja tropezar con los labios de ella,
tropiezo que dura lo que le toma a Cigala preguntarse por “el día que me quieras”
De pronto...
Ella levita
aterriza en su regazo,
la mano de él curiosea en su cuerpo
la hebilla de su faja se rinde, así como el broche de su brasier.
Mientras tanto,
las gotas continúan bajando por la lata de cerveza,
menos llena que cuando llegaron al lugar.
Una explosión, la primera de muchas venideras.
una pausa...

Las gargantas de ambos aúllan pidiendo remojo,
se terminan las cervezas.
Vuelan entre miradas hasta el siguiente aposento
la luz cada vez más tenue se cola entre las sonrisas,
una música, otra,
los comienza a colorear.
La luz tenue... las sonrisas... los suspiros... el jazz
pronto el siguiente soundtrack empezó a sonar.
Unas piezas de jazz vislumbraban explosiones mayores,
y entonces, un piano, una voz, Alicia Keys se unió a la historia.
­Su voz cada vez más lejana,
opacada por los besos sangrantes de una pasión vieja…
Es ahora como los botones de un pantalón lo obligan a hacer su retirada
los acompaña el otro pantalón.
Los torsos desnudos se contemplan,
se reconocen del pasado
el tacto comienza a hacer su labor
examinando centímetro a centímetro un cuerpo que alguna vez palpó.
La música continúa adornando el aposento…
Una luz más tenue se requiere...
una lámpara colabora mientras otras luces se comienzan a evaporar, nunca por completo.
Una primera fusión se engendra
los dos cuerpos comienzan a levitar
de pronto, pareciera no rodearlos nada más,
simulan una masa, amalgamándose en el aire, fusionándose, explotando... explosivos.
Ambos se reconocen, una que otra risa se escapa,
Se colocan cuales piezas de un rompecabezas que muchas veces comenzaron a armar.
La respiración se intensifica
un vapor se desprende de sus cuerpos,
los sudores se mezclan
y esas bocas que no dejan de tropezar
un suspiro final, una explosión más...
otra pausa...

Palabras se escapan de sus bocas
los pájaros de la mañana se comienza a colar en la conversación
un abrazo, un beso más, un brazo en el cuello, un respiro en la espalda y los ojos se comienzan a cerrar.
El sonido de una alarma un poco peculiar les desviste las pupilas,
es un recordatorio de la labores que se deben hacer
él se levanta, la deja en la cama...
Son las 7 menos 10, él no lo sabe
saca la basura,
hace frío, vuelve a la cama
el brazo en el cuello
el beso en la espalda…
Los dedos traviesos vuelven a explorar
los ojos se cierran de nuevo,
calienta la mañana,
y calientan sus cuerpos otra vez.
El tacto esta vez va más allá....
rebuscando lugares que hace poco recorrió,
suspiros,
risas,
explosiones, sí, explosiones otra vez
no hay música ahora...
más que uno que otro pájaro
y los portones que los advierten de la posible llegada de un imprevisto.
Pronto,
sus cuerpos nuevamente se comienzan a fusionar
el sudor se mezcla
la pasión se rejuvenece
dos cuerpos desnudos
cuatro ojos entreabiertos
y esos labios que no dejan de tropezar.
Una explosión final,
augurio de que la historia está por acabar.
Una mirada cómplice,
una sonrisa antes vista,
un beso con sabor a mañana,
la ropa empieza a aparecer,
los estómagos rugen.
Se visten,
Los ojos de ella no se dejan de preguntar ¿cómo fue que olvidé los lentes oscuros en el sillón de la casa?
Salen,
Buscan alimento,
todo el país pensó igual,
deambulan por distintos lugares,
hasta que alguno abierto y casi vacío apareció.
COMIDA... bienvenida seas en mi cuerpo,
pensaron los dos.
La esencia de la naranja hecha néctar bailaba por sus gargantas
un alivio,
sentimiento de saciedad,
es hora de partir,
él paga la cuenta,
ella al vigilante de autos.
La conduce hasta su casa,
un último tropiezo... un beso final.

24 de mayo de 2012

Lloraré cuando tenga que llorar


Lloraré cuando tenga que llorar,
Gritaré al aire cuando sienta que mi voz se apaga,
Cuando casi enmudecida sepa que aún faltan cosas por decir,
Obligaré a mis labios moverse.
Me permitiré absorber cada sensación,
Dejaré que cada parte de mi cuerpo experimente,
Sienta.
La tristeza podrá hacerme compañía
Y en ciertas canciones,
El deseo y  la añoranza le pedirán algunos acordes.
La soledad será desplazada,
No tendrá más remedio que cortejarme,
Para quizá lograr a entrar a mi casa.
El balcón me sabrá diferente,
El vino más tinto, más seco, más distante.
Lloraré cuando tenga que llorar,
Pero también reiré cada vez que quiera reír,
Me permitiré sentir  dolor,
Lo degustaré apasionadamente,
Este dolor me recuerda que sigo viva,
Que soy de carne y que no soy ni eterna ni indispensable.
La soledad será desplazada,
Se la cambiaré al destino por letras,
Letras  en mi teclado que se transformarán en palabras,
Palabras de nuevos libros,
Palabras en la calle, en la casa, en el trabajo,
Palabras en el balcón.
Lloraré cuando tenga que llorar,
Empaparé mis almohadas en los instantes en que la distancia me acuchille la espalda.
Te extrañaré,
Y me permitiré hacerlo,
No trataré de persuadir cada sensación,
Extrañaré las palabras, cada una de ellas,
Extrañaré las copas, las risas, los enojos, el frío y el calor.
Te extrañaré,
Hasta que de pronto, no te extrañe más.
Saborearé el dolor,
Hasta que de pronto, no duela más.
Lloraré cuando tenga que llorar,
Y lo disfrutaré,
Por el sencillo hecho de ser un opción.
Y reiré,
Reiré tan fuerte que mis pulmones desarrollarán nuevos poderes.
Lo haré hasta que se me dificulte respirar
Y las lágrimas salgan a acompañar cada carcajada.
Y cuando no seás más que un recuerdo,
Un capítulo más de un libro que ya leí,
Te contaré que aquel libro no era sólo un capítulo,
Que eso quizá fue nomás que una introducción,
Que aún faltan muchos capítulos por conocer,
Nuevos personajes que embelesar,
Que el capítulo que vislumbramos no le hacía justicia al libro,
Que siempre hay un después,
Y que generalmente es mejor.
Por lo pronto,
Lloraré cuando tenga que llorar….