16 de agosto de 2012

Ajena a vos


Mirame bien, observa cuidadosamente lo patética que luzco yacida en el suelo menos frío que cuando llegué; prestándole atención al gallo desafinado que diariamente me despierta a las tres y cuarto, y a la tenue luz que se cuela por la ventana de tu habitación, todo por el temor de perderme en vos.
He preferido cerrar los ojos a notar que me observas con detalle, a sentir que me sientes cuando me acerco, a temblar con vos por lo confuso que es todo. Quizá por mi neurosis  histérica, coloreada con delirios es que siento que algo pasa entre nosotros o quizá por eso logro inventármelo.
Por ahora, mirame bien, hoy que salí de tu mundo, hoy que la razón está presente, hoy que le pagué con sueños a mi soledad, hoy que soy completamente ajena a tu risa, examiname hoy, porque mañana, probablemente me derrita y vuelva a cerrar los ojos. Pero hoy, hoy soy capaz de ver a tus palabras bailando para mí, hoy te veo de lejos y sé quién sos, hoy quien tiembla sos vos y quien te observa soy yo, las palabras que hoy escuchás son mías, porque hoy junto a una taza de café, probablemente no tan clara y suave como la espuma de aquella cerveza o tan ligera como el humo de los pocos cigarros aquella noche compartidos, las palabras se desprendieron de mí. 

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