unas palabras,
él,
ella,
la soledad.
Él se levanta,
revisa a su can,
se devuelve a su asiento,
mas en su camino encuentra un desvío,
atajo que lo deja tropezar con los labios de ella,
tropiezo que dura lo que le toma a Cigala preguntarse por “el día que me quieras”
mas en su camino encuentra un desvío,
atajo que lo deja tropezar con los labios de ella,
tropiezo que dura lo que le toma a Cigala preguntarse por “el día que me quieras”
De pronto...
Ella levita
aterriza en su regazo,
la mano de él curiosea en su cuerpo
la hebilla de su faja se rinde, así como el broche de su brasier.
Mientras tanto,
las gotas continúan bajando por la lata de cerveza,
menos llena que cuando llegaron al lugar.
Una explosión, la primera de muchas venideras.
aterriza en su regazo,
la mano de él curiosea en su cuerpo
la hebilla de su faja se rinde, así como el broche de su brasier.
Mientras tanto,
las gotas continúan bajando por la lata de cerveza,
menos llena que cuando llegaron al lugar.
Una explosión, la primera de muchas venideras.
una pausa...
Las gargantas de ambos aúllan pidiendo remojo,
se terminan las cervezas.
Vuelan entre miradas hasta el siguiente aposento
la luz cada vez más tenue se cola entre las sonrisas,
una música, otra,
los comienza a colorear.
Las gargantas de ambos aúllan pidiendo remojo,
se terminan las cervezas.
Vuelan entre miradas hasta el siguiente aposento
la luz cada vez más tenue se cola entre las sonrisas,
una música, otra,
los comienza a colorear.
La luz tenue... las sonrisas... los suspiros... el jazz
pronto el siguiente soundtrack empezó a sonar.
Unas piezas de jazz vislumbraban explosiones mayores,
y entonces, un piano, una voz, Alicia Keys se unió a la historia.
Su voz cada vez más lejana,
opacada por los besos sangrantes de una pasión vieja…
Es ahora como los botones de un pantalón lo obligan a hacer su retirada
los acompaña el otro pantalón.
Los torsos desnudos se contemplan,
se reconocen del pasado
el tacto comienza a hacer su labor
examinando centímetro a centímetro un cuerpo que alguna vez palpó.
La música continúa adornando el aposento…
pronto el siguiente soundtrack empezó a sonar.
Unas piezas de jazz vislumbraban explosiones mayores,
y entonces, un piano, una voz, Alicia Keys se unió a la historia.
Su voz cada vez más lejana,
opacada por los besos sangrantes de una pasión vieja…
Es ahora como los botones de un pantalón lo obligan a hacer su retirada
los acompaña el otro pantalón.
Los torsos desnudos se contemplan,
se reconocen del pasado
el tacto comienza a hacer su labor
examinando centímetro a centímetro un cuerpo que alguna vez palpó.
La música continúa adornando el aposento…
Una luz más tenue se requiere...
una lámpara colabora mientras otras luces se comienzan a evaporar, nunca por completo.
Una primera fusión se engendra
los dos cuerpos comienzan a levitar
de pronto, pareciera no rodearlos nada más,
simulan una masa, amalgamándose en el aire, fusionándose, explotando... explosivos.
Ambos se reconocen, una que otra risa se escapa,
Se colocan cuales piezas de un rompecabezas que muchas veces comenzaron a armar.
La respiración se intensifica
un vapor se desprende de sus cuerpos,
los sudores se mezclan
y esas bocas que no dejan de tropezar
un suspiro final, una explosión más...
una lámpara colabora mientras otras luces se comienzan a evaporar, nunca por completo.
Una primera fusión se engendra
los dos cuerpos comienzan a levitar
de pronto, pareciera no rodearlos nada más,
simulan una masa, amalgamándose en el aire, fusionándose, explotando... explosivos.
Ambos se reconocen, una que otra risa se escapa,
Se colocan cuales piezas de un rompecabezas que muchas veces comenzaron a armar.
La respiración se intensifica
un vapor se desprende de sus cuerpos,
los sudores se mezclan
y esas bocas que no dejan de tropezar
un suspiro final, una explosión más...
otra pausa...
Palabras se escapan de sus bocas
los pájaros de la mañana se comienza a colar en la conversación
un abrazo, un beso más, un brazo en el cuello, un respiro en la espalda y los ojos se comienzan a cerrar.
El sonido de una alarma un poco peculiar les desviste las pupilas,
es un recordatorio de la labores que se deben hacer
él se levanta, la deja en la cama...
Son las 7 menos 10, él no lo sabe
saca la basura,
hace frío, vuelve a la cama
el brazo en el cuello
el beso en la espalda…
Los dedos traviesos vuelven a explorar
los ojos se cierran de nuevo,
calienta la mañana,
y calientan sus cuerpos otra vez.
El tacto esta vez va más allá....
rebuscando lugares que hace poco recorrió,
suspiros,
risas,
explosiones, sí, explosiones otra vez
no hay música ahora...
más que uno que otro pájaro
y los portones que los advierten de la posible llegada de un imprevisto.
Pronto,
sus cuerpos nuevamente se comienzan a fusionar
el sudor se mezcla
la pasión se rejuvenece
dos cuerpos desnudos
cuatro ojos entreabiertos
y esos labios que no dejan de tropezar.
Una explosión final,
augurio de que la historia está por acabar.
Una mirada cómplice,
una sonrisa antes vista,
un beso con sabor a mañana,
la ropa empieza a aparecer,
los estómagos rugen.
Se visten,
Los ojos de ella no se dejan de preguntar ¿cómo fue que olvidé los lentes oscuros en el sillón de la casa?
Palabras se escapan de sus bocas
los pájaros de la mañana se comienza a colar en la conversación
un abrazo, un beso más, un brazo en el cuello, un respiro en la espalda y los ojos se comienzan a cerrar.
El sonido de una alarma un poco peculiar les desviste las pupilas,
es un recordatorio de la labores que se deben hacer
él se levanta, la deja en la cama...
Son las 7 menos 10, él no lo sabe
saca la basura,
hace frío, vuelve a la cama
el brazo en el cuello
el beso en la espalda…
Los dedos traviesos vuelven a explorar
los ojos se cierran de nuevo,
calienta la mañana,
y calientan sus cuerpos otra vez.
El tacto esta vez va más allá....
rebuscando lugares que hace poco recorrió,
suspiros,
risas,
explosiones, sí, explosiones otra vez
no hay música ahora...
más que uno que otro pájaro
y los portones que los advierten de la posible llegada de un imprevisto.
Pronto,
sus cuerpos nuevamente se comienzan a fusionar
el sudor se mezcla
la pasión se rejuvenece
dos cuerpos desnudos
cuatro ojos entreabiertos
y esos labios que no dejan de tropezar.
Una explosión final,
augurio de que la historia está por acabar.
Una mirada cómplice,
una sonrisa antes vista,
un beso con sabor a mañana,
la ropa empieza a aparecer,
los estómagos rugen.
Se visten,
Los ojos de ella no se dejan de preguntar ¿cómo fue que olvidé los lentes oscuros en el sillón de la casa?
Salen,
Buscan alimento,
todo el país pensó igual,
deambulan por distintos lugares,
hasta que alguno abierto y casi vacío apareció.
COMIDA... bienvenida seas en mi cuerpo,
pensaron los dos.
La esencia de la naranja hecha néctar bailaba por sus gargantas
un alivio,
sentimiento de saciedad,
es hora de partir,
él paga la cuenta,
ella al vigilante de autos.
La conduce hasta su casa,
un último tropiezo... un beso final.
Buscan alimento,
todo el país pensó igual,
deambulan por distintos lugares,
hasta que alguno abierto y casi vacío apareció.
COMIDA... bienvenida seas en mi cuerpo,
pensaron los dos.
La esencia de la naranja hecha néctar bailaba por sus gargantas
un alivio,
sentimiento de saciedad,
es hora de partir,
él paga la cuenta,
ella al vigilante de autos.
La conduce hasta su casa,
un último tropiezo... un beso final.
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